domingo, 17 de mayo de 2020

LA PROMESA DEL ESPIRITU. "La vivencia del amor genera la presencia del Señor". Homilía VI Domingo de Pascua 17 de mayo de 2020 Mons. Fidencio López Plaz

LA PROMESA DEL ESPIRITU.

"La vivencia del amor genera la presencia del Señor".

Homilía VI Domingo de Pascua

17 de mayo de 2020

Mons. Fidencio López Plaza.
¡La paz esté con ustedes!




1.  A dos días de celebrar la Fiesta de San Isidro.

Apenas a dos días de haber celebrado la fiesta de San Isidro Labrador, saludo a las parroquias que se han encomendado a su patrocinio: Sacerdotes y fieles laicos de las parroquias de San Isidro labrador en Sayula, en Suchilapan, en Corral Nuevo, en Nuevo Ixcatlán, en Saltabarranca pedimos a Dios que por intercesión de San Isidro siga bendiciendo nuestros campos.

-Saludo y felicito también a todos los maestros. En estos días he recordado las tres imágenes que nuestros abuelos miraban de modo inseparables y esenciales en una comunidad: los maestros, los médicos y los sacerdotes. Por cierto, tres sectores que ahora a causa de la pandemia, podemos mirarlos desafiados en el corazón de este acontecimiento. Oremos por todos los ellos. Qué Dios nos ayude a ponerle corazón y Evangelio a lo que se empieza a llamar "La nueva normalidad".



2. Nuestra agenda diocesana

Nuestra agenda diocesana marcaba para éste miércoles próximo, la celebración del aniversario de la Erección canónica esta querida Iglesia de San Andrés Tuxtla, del aniversario de la coronación de la Santísima Virgen del Carmen como Patrona de la Diócesis, y también el aniversario de mi encomienda pastoral de esta querida Iglesia particular. Desde esta Santa Catedral y en estas circunstancias nos unimos virtualmente a esta triple gratitud.



3. A 15 días de celebrar la fiesta de Pentecostés.

En este contexto, y a 15 días de celebrar la fiesta de Pentecostés, la Palabra de Dios nos ilumina con una promesa que viene a dar plenitud a la experiencia del encuentro con Jesucristo resucitado. La promesa del Espíritu Santo.

La experiencia de Jesucristo muerto y resucitado que vivió San Pablo, lo llevó a decir frases como esta: “Donde aumentó el pecado sobreabundó la gracia”. Una experiencia similar, vivieron los discípulos del Señor: Cuando aumentó la experiencia de la orfandad, de la muerte y de la ausencia física de Jesús sobreabundó la experiencia del Espíritu Santo: Señor y dador de vida. Con ello se manifiesta el cambio de relación entre Dios y nosotros.

La comunidad y cada miembro de ella, se convierten ahora en morada de la divinidad; la misma realidad humana ya preparada desde la creación del mundo y elevada con la encarnación del Hijo de Dios, ahora se hace oficialmente santuario de Dios. De esta manera Dios sacraliza al hombre y, a través de él, a toda la creación. No hay ya, pues, ámbitos sagrados únicos donde Dios se manifieste, ahora el ser humano es su morada. Como me gusta decir a mí, el templo donde vive Dios tiene por techo el cielo y por piso el suelo.



De esta experiencia pascual, el evangelio ofrece por lo menos dos convicciones que alentaron a los discípulos y a los primeros cristianos: Por una parte, la certeza de que la vivencia del amor genera la presencia del Señor. Así como Jesús está en el Padre también está en los discípulos y los trasciende. Por otra parte, ante la indefensión de los discípulos, Jesús promete el Espíritu de la verdad como la presencia amorosa de Dios que ayuda en las dificultades, el defensor que da protección y conforta. El Padre, por tanto, no es ya un Dios lejano, sino el que se acerca al hombre y vive con él, formando comunidad con el ser humano, objeto de su amor, en una relación que ya no es de siervo sino de Padre-Hijo.



4. Una palabra nueva y difícil de traducir al español: Paráclito.

La tercera persona de la Santísima Trinidad que conocemos con el nombre de Espíritu Santo, San Juan lo llama Paráclito: Una palabra difícil de traducir al español, que para entenderla mejor, nos pueden ayudar por lo menos 12 palabras más: Paráclito, quiere decir: Defensor, intercesor, asistente, protector, maestro, pedagogo, ayudante, sustentador, procurador, abogado y, sobretodo, animador e iluminador de la fe de la comunidad, de la familia y cada uno en este vivir conforme a la voluntad de Dios. ¿Quién no desea un Paráclito así? Cuando cerramos las puertas al Espíritu, la vida carece de aventura, de sorpresa y novedad, y se convierte en un gris y rutinario pragmatismo, con una pesada carga sin sentido personal y social. No estaría mal empezar por escuchar hoy, con gozo, las palabras de Jesús: "El que me ama guardará mis mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada".



5. El espíritu Santo nos enseña ser artistas más que soldados.

Dice Erik From, que "Pocas dimensiones de la vida, exigen tanta responsabilidad y capacidad de discernir como el amor. Porque amar es tarea de artistas entrenados, no solo de soñadores desbocados".

Antes decía que el cristiano, era un soldado sometido y para someter a la ley de Dios, ahora, después de escuchar este hermoso evangelio, quizá sea más exacto decir que el cristiano es un artista, una persona que, bajo el impulso del creador y gozoso del Espíritu, aprende el arte de amar como Jesús amó, y de servir como Jesús sirvió a Dios en los hermanos. Que así sea.



+ Fidencio.

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