domingo, 5 de abril de 2020

MISA DOMINGO DE RAMOS. HOMILÍA MONS. FIDENCIO LOPEZ PLAZA


LA ENTRADA TRIUNFAL DE JESÚS Y LA ENTRADA DEL COVID-19
(Mt 26,14-27,66)
Homilía Domingo de Ramos
Mons. Fidencio López Plaza

Hermanas y hermanos todos en nuestra fe católica.
-Saludo a todos ustedes hermanos y hermanas que nos escuchan por la radio en FM 92.7, FM 103.3 Y AM 630.
-Saludos con cariño al auditorio de conexión vital RTV y Arnmultimedios.com.mx.
-Saludo a todos los equipos diocesanos de la pastoral de la comunicación, que desde sus parroquias se conectan con nosotros y juntos hacemos el tejido de comunión Diocesana.
“La paz esté con ustedes”.
En el contexto de la entrada triunfal de Jesús a las fiestas de la Pascua, y después de haber escuchado la pasión de Nuestro Señor Jesucristo, estamos en condiciones para entrar en el misterio de Dios y contemplar la pasión de nuestro pueblo espantado y agobiado ya no solo por la inseguridad y la violencia, sino por la pandemia COVID 19, que viene a aumentar el sufrimiento y la lista de nuestros difuntos. Ante esto, nos preguntamos: ¿Que significa celebrar el Domingo de Ramos en este contexto de pandemia que estamos viviendo? ¿Qué tiene que ver la muerte y resurrección de Jesús con la pasión que ahora está viviendo el mundo y nuestra patria? Sobre esto tres reflexiones:
PRIMERA REFLEXIÓN: LA SANA DISTANCIA TAMBIÉN ES UNA FORMA DE ACERCARNOS
Es impresionante lo que está ocurriendo en el mundo con ocasión de la pandemia llamada COVID 19. Tengo la impresión de que la pandemia es una advertencia para volver a lo que nunca debimos haber olvidado, es decir, las sanas y auténticas relaciones con nosotros mismos, con los demás, con la naturaleza, y con Dios. Con esta clave de lectura, podremos encontrar una respuesta a las preguntas que por ésta conmoción social nos estamos haciendo, podremos reubicar mejor los valores que hemos desordenado y recuperar el auténtico sentido de la vida para el que fuimos eternamente ideados y elegidos.
-Hemos tomado conciencia de lo grande, y al mismo tiempo de lo frágil y vulnerable que somos los seres humanos; sin embargo, como decía el Papa Francisco el miércoles de ceniza:” somos polvo amado por Dios”.
-Se ha cuestionado y se ha revalorado la relación con los demás. La famosa “sana distancia”, tan recomendada en estos tiempos, ha venido también a revalorizar la importancia de la cercanía, del beso, del saludo, de la ternura, del abrazo, de la comunión y la interdependencia, sin la cual no es posible la vivir.
-Nos hemos dado cuenta que ahora respira mejor nuestra casa común, que los arroyos y los manantiales son más transparentes, que los pingüinos, peces, los burros, la flora, la fauna y todas las criaturas, tienen también una palabra que comunicarnos, en este momento pandémico de la historia.
-Pero hay algo más, hemos vuelto a sentir literalmente y más allá de las costumbres, el hambre y sed de Dios. Estamos en mejores condiciones para comprender lo que es adorar al Padre en espíritu y en verdad. El “Padre Nuestro” viene a ocupar el lugar Vital y Místico que le pertenece, y el poder de la oración de intercesión mansa y humilde, es hoy con más lucidez, lo que ha sido siempre: el refugio y la medicina que cura no sólo las enfermedades cuerpo, sino también del alma. El desafío es grande: ante el hambre y sed literal, corresponde también una solidaridad y caridad literal.
SEGUNDA REFLEXIÓN: ANTES DE LA PASIÓN CELEBRAMOS EL TRIUNFO DE JESÚS.
Como decíamos hace ocho días: “Jesús nos conduce de la muerte a la vida, no al revés. Por eso hay que resucitar antes de morir”. La procesión triunfal de Jesús que hoy celebramos con ramos y palmas en las manos, es un anticipo de lo que vamos a celebrar el próximo domingo: La fiesta de la entrada triunfal de Jesucristo Resucitado. La entrada triunfal de la paz sobre la violencia, del triunfo de la verdad sobre la hipocresía; del triunfo de la alegría sobre la tristeza, del triunfo de Vida sobre la muerte, del triunfo del amor sobre el odio. Dios es amor y se manifiesta en Jesús verdadero Dios y verdadero hombre, que no sabe mas que bendecir, curar y pacificar. Donde está Dios hay manos y corazones abiertos. El odio es el anti-Cristo. Cristo no ha venido a destruir ni a condenar a la humanidad, ha venido para que todos tengamos vida y felicidad en abundancia. Todo esto hoy se anuncia desde el púlpito de un pobre burro, el próximo viernes será desde el púlpito de la Cruz, pero el domingo próximo será en el centro de la casa grande, y el centro de cada casa familiar con el saludo con la paz.
 TERCERA REFLEXIÓN: “VOY A CELEBRAR LA PASCUA CON MIS DISCIPULOS EN TU CASA”.
Los discípulos le preguntaron a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? El respondió: Vayan a casa de fulano y díganle: El Maestro dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa”.
Siguiendo la tradición fundante de los judíos, Jesús celebra la Pascua con sus discípulos en una casa. La fiesta de la vida, nació en una casa, quizá por eso la providencia de Dios, aprovechando las medidas sanitarias recomendadas por esta pandemia COVID 19, nos invita ahora a celebrar la pascua en nuestras casas. Así, reconociendo el significado sociológico y teológico de la familia como célula básica de la sociedad y como la Iglesia doméstica, tomaremos conciencia de que con “Jesús la salud está en casa”. Y que sin Jesús en la casa todo se empieza a corromper. En éste sentido les vuelvo a recordar cuatro cosas:
1°- Hacer con mucha creatividad el altar familiar de cuaresma-Pascua.
2°- Participar a través de la radio y las redes sociales en las celebraciones que se harán sólo con representantes del consejo parroquial de pastoral en la Santa Catedral y en los Templos parroquiales de la Diócesis.
3°- Adornar la puerta principal de la casa durante la semana: el Domingo de Ramos con un moño morado y una palma, el Jueves Santo con un ramo de plantas medicinales, el Viernes Santo con una corona de espinas, el Sábado Santo con una vela encendida por la noche y el Domingo de Resurrección una corona de flores. Todo esto podría acompañarse de frases de vida y esperanza.
4°- Les recuerdo, además, que para esto hemos diseñado el proyecto: “Con Jesús la salud está en casa”. Les exhorto que lo sigan, lo apliquen y lo complementen en comunión con conexión vital RTV y Arnmultimedios, en toda la Diócesis por medio de los equipos Parroquiales de comunicación misionera.

Nos encomendamos a Jesucristo el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.


+Fidencio López Plaza
Obispo de San Andrés Tuxtla- Veracruz
5 de abril del año 2020

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