domingo, 26 de abril de 2020

HOMILIA MONS. FIDENCIO LÓPEZ PLAZA MISA 26 DE ABRIL DE 2020. El camino como lugar de encuentro con el Resucitado (Lc 24, 13-35)



HOMILIA MONS. FIDENCIO LÓPEZ PLAZA
MISA 26 DE ABRIL DE 2020

El camino como lugar de encuentro con el Resucitado
(Lc 24, 13-35)




                                    

                                                ¡La paz esté con ustedes!

­         Saludo al auditorio que nos escucha por la radio en FM 92.7 y FM 103.3.


­         Saludos con cariño a conexión vital RTv y arnmultimedios.

­         Saludo a todos los equipos de la pastoral de la comunicación que desde sus parroquias se conectan con nosotros y juntos hacemos el tejido de la comunión Diocesana.

Hermanas y hermanos todos en nuestra fe católica.

1.     Comenzamos las fiestas del Día del Católico.
Nuestra agenda diocesana, indica en esta fecha 26 de abril, la fiesta número 50 del Día del Católico. Considero que celebrar el día del católico en este contexto de fiestas de Pascua y de sana distancia, nos pone ante la oportunidad, de hacer una celebración todavía más católica y más intensa, porque la Iglesia siempre ha sido desafiada y desafiante. Por eso proponemos celebrar la fiesta en dos momentos:

Primero: Celebrar en familia y en la casa, del domingo 26 de abril a la fiesta de Pentecostés. Lo haremos siguiendo la dinámica de nuestra misión intensiva Cuaresma-Pascua 2020 y poniendo especial atención en las tareas fundamentales de la pastoral:

­         En la línea de la Liturgia y la Piedad Popular acentuando lo ordinario, y resaltando los signos del agua, la luz, el vía lucis, el pan de pascua.

­         En la línea de la Pastoral Profética ofrecemos un subsidio que hemos llamado: “Catequesis para aprender hacer discípulos misioneros de reconciliación y de paz”. Estas Catequesis han sido elaboradas de tal manera que las puede guiar el papá, la mamá o algún hermano, siguiendo sencillamente las indicaciones del folleto y procurando la participación de todos, en todo.

­         En la línea de la Pastoral Social, proponemos la canasta de la solidaridad para compartir con los más necesitados en estos tiempos de contingencia y un concurso de décimas y de pascuas con el tema “Con Jesús la salud –la paz, -la justicia, -la verdad, -el amor, -la vida, -la reconciliación, etc., está en casa”.
El segundo momento de la celebración Diocesana la hemos pensado del mes de agosto en adelante, dejado la fecha pendiente según el desarrollo de la contingencia.

2.     El camino como lugar de encuentro con el Resucitado.
Mientras tanto, podemos ir y venir, por el camino de Emaús, pues ahora sabemos que en este bendito camino, encontramos la clave para encontrarnos con Jesucristo resucitado.

¿Por qué, el mismo camino se puede recorrer de dos maneras diferentes? ¿Por qué, si el camino de Jerusalén a Emaús es el mismo que de Emaús a Jerusalén, se puede recorrer de manera tan distinta? La respuesta a esta y otras preguntas, las encontramos si tomamos la decisión de integrarnos a la comunidad de discípulos, y recorremos el camino de Jerusalén a Emaús y de Emaús a Jerusalén. Es necesario recorrer el camino de Jerusalén a Emaús con Jesús resucitado, compañero de camino que hace arder el corazón con el fuego de las escrituras, pero es justo y necesario, regresar de Emaús a Jerusalén para anunciar la muerte y proclamar la resurrección del Señor Jesús. El camino que lleva de Jerusalén a Emaús, es un camino para sanar de nuestras frustraciones. Es el camino de la huida y del abandono, el camino de los que no se entregan del todo, porque quieren nadar en dos aguas. Ese es también nuestro camino, el de nuestras huidas, de nuestras dudas de fe, de nuestra débil esperanza, de nuestra cerrazón al plan de Dios, de nuestra terquedad y de nuestro orgullo herido. Pero es el camino de la vida, que todos de una forma u otra tenemos que recorrer.

3.     El viaje de Jerusalén a Emaús.
El viaje de Jerusalén a Emaús tiene boleto de regreso, y de un regreso feliz...termina otra vez en Jerusalén, junto a Simón Pedro, dando testimonio de la resurrección de Jesús. Dice el evangelio que lo reconocieron en una cena, qué coincidencia, lo reconocieron al partir el pan. Así empezaron a desandar lo andado, y volvieron a la realidad donde vive la esperanza. Ahora entienden que esperar, es poner manos a la obra, trabajar y esforzarse para hacer posible lo imposible con la gracia de Dios. Cuando los dos discípulos llegaron al cenáculo sólo pudieron decir una cosa: “hemos visto al Señor”. Y escucharon la misma respuesta, porque también los otros lo habían visto. Ésa es la tarea del discípulo, esa es nuestra tarea. Eso es anunciar el Evangelio: dar testimonio de lo que hemos visto y oído para que los demás, escuchando y viendo crean. Ahora que todos podemos ver al Resucitado en el hombre desconocido, en el hermano caminante, en el peregrino que se nos acerca, en el prójimo, en la fracción del pan, en la Eucaristía, en el compartir y en la entrega, en la fraternidad, en la comunidad reunida en el amor, en la escucha de la Palabra de Dios, en la acogida al necesitado… Así, nuestra fraternidad y solidaridad encuentran su autenticidad y su crisol en el que los hombres y mujeres de hoy pueden ver, en nosotros, a Jesús resucitado y sus signos de vida y esperanza.

Que nuestra madre la Virgen María en su advocación de Guadalupe y del Carmen, que el Señor San José y San Andrés Apóstol nos custodien. Que Jesucristo el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas sea nuestra fuerza, nuestra roca, y nuestra salvación.



+Fidencio López Plaza
Obispo de San Andrés Tuxtla - Veracruz.

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