miércoles, 8 de abril de 2020

HOMILÍA MIERCOLES SANTO 08 ABRIL 2020. MONS. FIDENCIO LOPEZ PLAZA



El beso de Judas en tiempos de sana distancia
(Mt 26, 14-25)



Saludo a todos ustedes hermanas y hermanos, de todas las parroquias de nuestra Iglesia Diocesana de San Andrés Tuxtla.
-Saludo y agradezco también a todos los que se conectan con nosotros de otras partes del país. De modo especial saludo con el corazón a mis hermanos catequistas del país, y en nombre de Dios les agradezco el servicio que prestan a sus comunidades. Muchas gracias.
-Saludos y les pido a todos su oración por nuestros hermanos enfermos, por los médicos, enfermeras y familiares que los atienden.
-A todos ustedes hermanos y hermanas, les comparto en éste martes santo, la siguiente reflexión sobre el beso de Judas en este tiempo de sana distancia. Como decíamos ayer, un discípulo con poca simpatía, el hazme reír en muchos viacrucis populares, el rechazado y destinatario de duros juicios ...el siempre visto afuera y por fuera, y quizá el pocas veces descubierto adentro y por dentro de nosotros mismos.


1.- La herida causada por la traición de un amigo.

Los escultores y pintores novohispanos, y de modo particular nuestros escultores mexicanos, suelen remarcar en el rostro de sus Cristos, la herida de la mejilla izquierda del Señor. Es una herida onda y llena de sangre, que en la interpretación de la piedad popular, es la herida que le infirió Judas con su beso traidor. Es la herida causada por la traición de un amigo...Este es justamente el título que el Señor Jesús da sus discípulos. “Ya no los llamo siervos, por qué los siervos no saben lo que hace su amo, los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre” (Jn 15,15). Así registra el Evangelio éste escalofriante y último encuentro de Jesús con su amigo Judas: “Buenas noches, Maestro.”-Dice Judas- Y le dio un beso. Jesús le dijo: “Amigo haz lo que vienes hacer” (Mt.26,49-50). Como decíamos ayer, Judas fue el discípulo que tuvo la fortuna de besar a Jesús, de recibir de él un bocado en la boca, de ser llamado amigo, y de ser el administrador de los bienes de aquel naciente movimiento misionero.
Pero, ¿por qué decidió delatar y traicionar a Jesús con un beso? Esta pregunta ha dado paso a interminables debates y análisis que han intentado interpretar el gesto y la decisión de Judas.
La mayoría de los expertos coinciden en que Judas, consternado por su propia traición y sus dudas, entregó a Jesús de Nazaret a través de un beso que, a su vez, quería simbolizar respeto, admiración y, posiblemente, incluso perdón. Cabe recordar que Judas acabó suicidándose al no poder lidiar con la culpa y la vergüenza de haber vendido a su Maestro.
En resumen, dar el beso de Judas significa traicionar a quien supuestamente se le tiene admiración y cariño. Entre nosotros se suele decir: fulano "es un Judas", esto y aquello, quiere decir lo mismo. Es como una prolongación de aquella traición ocurrida en el monte de los olivos.
Y la pregunta obligada que todos deberíamos hacernos es ésta: ¿Yo he traicionado a alguien? ¿cuántas veces he dado el beso traidor? En este sentido la pandemia Covid-19, puede una buena oportunidad para revisar nuestros besos y las consecuencia buenas o malas que han ocasionado. ¿Cuántos besos de Judas estarán detrás de todo esto?



2.- El amor invencible de Jesús: “Padre, perdónalos porque que saben lo que hacen”.

Qué triste es escuchar el final de nuestro hermano judas. Así dice la santa escritura: “Cuando Judas, el traidor, supo que Jesús había sido condenado, se llenó de remordimientos y devolvió las 30 monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los jefes judíos. Les dijo: He pecado: he entregado a la muerte a un inocente. Ellos contestaron: ¿Que nos importa eso nosotros? Es asunto tuyo. Entonces él arrojando las monedas en el Templo, se marchó y fue ahorcarse”. (Mt.27,3-4).
Qué triste también es escuchar a los jefes de los sacerdotes, y a los jefes de los judíos diciendo: ¿Que nos importa eso a nosotros? Es asunto tuyo. Qué triste, no les importa la vida de una persona desgarrada, y llena de culpas y remordimientos. No les importa el arrepentimiento de Judas: A ellos «les importa sólo su imagen y su esquema de leyes, y las muchas palabras y las muchas cosas que con ellas han construido».
Pero en medio de esta tristeza y de esta noche oscura para Judas; para todos los que se identifican con él; para todos los que han ocasionado la herida de la traición en la mejilla de sus amigos y de sus seres queridos; para ellos y para todos, ha quedado como una advertencia el beso de Judas. Pero más allá de esa advertencia resuenan para todos las últimas y más bellas Palabras de Jesús desde el púlpito de la Cruz: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen. Todo está consumado”.



Nos encomendamos a Jesucristo el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. Que así sea.
                                                                               + Fidencio López Plaza
Obispo de San Andrés Tuxtla- Veracruz.

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