martes, 7 de abril de 2020

HOMILÍA MARTES SANTO 07 ABRIL 2020.

                                    


                       "JUDAS EN LA PASIÓN DE CRISTO Y DE SU PUEBLO"
                                                           (Jn 13,21-33. 36-38)





-Saludo a todos ustedes hermanas y hermanos, de todas las parroquias de nuestra Iglesia Diocesana de San Andrés Tuxtla.
-Saludo y agradezco también a todos los que se conectan con nosotros de otras partes del país. Muchas gracias.
-Saludos de modo especial a todos mis hermanos enfermos y a los médicos enfermeras y familiares que los atienden.
 A todos ustedes con cariño y respeto les comparto cuatro sencillas reflexiones:


       1ra reflexión. Judas, el siempre visto afuera y por fuera:

Estamos en comunión gracias a Dios, y gracias a Uds. que en este contexto de pandemia y de Semana Santa, desde sus casas se disponen para celebrar la Santa Eucaristía en éste Martes Santo. Hoy, como el Domingo de Ramos, como ayer y como mañana, la palabra de Dios nos prepara a la celebración del triduo Pascual, hablándonos del discípulo que tuvo la fortuna de besar a Jesús, de recibir de él un bocado en la boca, de ser llamado amigo, y de ser administrador de los bienes de aquel naciente, movimiento misionero. Cuatro días en los que la liturgia nos invita a mirar también a Judas, un discípulo con poca simpatía, el hazme reír en muchos víacrucis populares, el rechazado y destinatario de duros juicios ...el siempre visto afuera y por fuera, y quizá el pocas veces descubierto adentro y por dentro de nosotros mismos.


2da. Reflexión. “No se puede servir a Dios y al dinero:

Es mucho lo que se especula acerca de los motivos que pudo haber tenido Judas para entregar a Jesús, los evangelios hablan poco del Iscariote, pero son ciertamente la única fuente fiable que tenemos, y lo que dicen de él es revelador. Pregunta Judas a propósito del perfume con el que María unge los pies de Jesús: ¿Por qué no se ha vendido ese perfume en 300 denarios para dárselos a los pobres? Y resulta aún más revelador el comentario del Evangelista: “Esto no lo dijo, porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía su cargo la bolsa, robaba lo que echaban en ella” (Jn 12,6).
Se trata de algo muy delicado: era un ladrón. Ciertamente el dinero era necesario y es necesario para vivir, pero ¡cuidado¡, se puede convertir en un ídolo. Jesús nos dice claramente que el dinero en los hechos, se puede convertir en el otro amo, y «Nadie puede servir a dos amos: No se puede servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24). Shakespeare definía al dinero como el «dios visible» a diferencia del Dios verdadero que es invisible.


3ra. Reflexión. El dinero es el ídolo de la mundanidad espiritual:

El dinero es el anti-Dios que crea un universo espiritual alternativo, lo que el Papa llama la mundanidad espiritual. Ese mundo que cambia el objeto a las virtudes
teologales: La fe, la esperanza y la caridad al servicio del “dios visible”, y que opera de una manera perversa invirtiendo todos los valores. «Todo es posible para el que cree en Dios», dice la Escritura (Mc 9,23); pero el mundo dice: «Todo es posible para quien tiene dinero». Lo más grave es que muchos con sus hechos parecen darle la razón. “El apego al dinero -dice Pablo-, es la raíz de todos los males” (1 Tm 6,10). Tenemos que decirlo, aunque nos duela, detrás de los males que padece nuestra sociedad, opera este universo espiritual alternativo, que gira en torno al que cree que sí se puede servir a Dios y al dinero. ¿Qué hay detrás del comercio de la droga que destruye tantas vidas humanas?, ¿qué hay detrás de la prostitución, de las mafias, del secuestro, la corrupción, de la fabricación y el comercio de armas, de la venta de órganos humanos, etc.? ¿Acaso todo eso no tiene que ver de alguna manera con el dinero? ¿Cuántas cosas de éstas, tendremos que seguir sufriendo con ocasión de la pandemia?
El dinero como todos los ídolos, es «falso y mentiroso», por eso es anti-Dios, porque promete seguridad y, sin embargo, trae miedo; porque promete libertad y, en cambio esclaviza; porque promete tiempos nuevos y nunca llegan para todos. Para Jesús, el remedio al problema del hambre y la vivienda se soluciona retornando nuestro origen: Desde principio Dios hizo bienes suficientes y para todos, y desde el principio, el “Principio” supremo es compartir como buenos hermanos.


4ta. Reflexión. La traición de Judas no fue un hecho aislado en la historia:


Judas Iscariote se ha convertido (egéneto) en el paradigma del traidor (Lc 6, 16). Pero Judas no nació traidor, tampoco lo era en el momento de ser elegido por Jesús; la corrupción no es innata, se aprende. Éste es uno de los dramas más sombríos de la libertad humana. Pero también para Jesús, es el momento de demostrarnos la fuerza invencible del amor hasta el extremo.
La traición de Judas no fue un hecho aislado en la historia, la traición de Judas continúa y el traicionado es siempre él, Jesús. Jesús sigue siendo vendido, porque Judas es un personaje que todos llevamos dentro. Hoy Judas sigue vendiendo y traicionando a su amigo Jesús, porque su cuerpo físico, ahora es su cuerpo místico en la Iglesia, en los pobres, y de alguna manera en todos los seres humanos, lo sepan o no. Dice Jesús: «Todo lo que hagan con uno solo de estos mis hermanos más pequeños, me lo hacen a mí» (Mt 25,40). Tengo que decirlo hermanas y hermanos, tengo que decirlo, la primera escuela donde aprendemos a ser justos, leales, verdaderos, pacíficos etc., es la familia, pero tengo que decirlo también, es allí la primera escuela donde aprendemos a ser injustos mentirosos, violentos y traicioneros. Por eso hermanas y hermanos les invito a creer firmemente, que con Jesús la salud está en casa.



Nos encomendamos a Jesucristo el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.


+ Fidencio López Plaza, obispo de san Andrés Tuxtla Ver.
OBISPO DE SAN ANDRES TUXTLA-VERACRUZ
07-ABRIL-2020




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