sábado, 17 de agosto de 2019

REFLEXION DOMINICAL EN FAMILIA. DOMINGO 18 DE AGOSTO DE 2019


REFLEXION DOMINICAL EN FAMILIA
PBRO. TEODULO MORALES MEZO
CICLO C
DOMINGO 18 DE AGOSTO DE 2019
DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,49-53): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra». Palabra del Señor

I. LA REALIDAD
Los siguientes son datos del INEGI, de una encuesta que consideró una muestra de 3,308 adolescentes en el sistema de justicia penal. A partir de la ENASJUP (Encuesta Nacional de Adolescentes en el Sistema de Justicia Penal) se estima que, a nivel nacional, durante 2017: De los adolescentes en el sistema justicia penal, 59.4% tenía entre 18 y 22 años, 25.5% tenía entre 16 y 17 años; 95.3% sabía leer y escribir, y 75.9% tenía estudios de educación básica. La pregunta es ¿Entonces por qué cayeron en la delincuencia organizada y fueron procesados?
El 39.3% de los adolescentes en el sistema de justicia penal abandonó su hogar por lo menos una vez en su vida. En promedio, esto sucedió cuando ellos tenían 14 años con 2 meses de edad. El 46.7% de las mujeres adolescentes en el sistema de justicia penal en 2017, se había embarazado por lo menos una vez en su vida, y 18.6% había tenido por lo menos un aborto. A 37.8% le fue dictada una medida de sanción por el delito de robo, (Incluye los delitos “robo de vehículo”, “robo a casa habitación”, “robo a negocio”, “robo a transeúnte en vía pública”, “robo de autopartes” y “otro tipo de robo”)

LAS CAUSAS
La violencia no es producida aleatoriamente, sino que tiene causas graves, inician en la Familia:
1. parte de una cultura de conflictos familiares, sociales, económicos y políticos, y en general,
2. Del sistema globalizado que a su vez permea las diferentes formas de vida en la sociedad, donde los estilos de vida de los jóvenes son catalogados como formas de delincuencia. El objetivo de esos estilos de vida, sin embargo, sólo consiste en distanciarse culturalmente de una sociedad que los jóvenes no han fabricado.
3. Víctimas de la discriminación social y excluida de las decisiones importantes,
4. Muchos jóvenes carecen de planes o proyectos de vida, y son considerados incapaces de adaptarse al medio social, por lo cual toman la delincuencia como alternativa de sobrevivencia.
5. El fácil acceso a las drogas,
6. La falta de oportunidades de empleo, salud, educación y espacios para la cultura y el deporte,
7. La desintegración familiar, la impunidad, entre otros factores, componen el contexto en el que nace y crece la juventud mexicana del siglo XXI.

2. LA PALABRA DE DIOS EN NUESTRA REALIDAD FAMILIAR
En muchos hogares no existe Dios, sólo reina el trabajo, el celular, la escuela, los videojuegos, etc.
No se asiste a misa en familia, no se reza el rosario en familia, no se convive en familia. Solo la diversión, el juego, el esparcimiento, y no es que todo eso esté mal, sino que no debe ser lo único.
Lo que sí hay es, resentimientos, vicios, alcohol, violencia, drogas, bulling, robos en la misma familia, divisiones en la misma familia.
No ha fuego del amor de Dios, sólo hay fuego de odios, resentimientos, la Palabra de Dios hoy nos dice, En Venido a traer fuego al mundo y cuanto deseo que esté ya ardiendo, se trata del fuego del amor de Dios, de la calidez, el amor que produce, ese fuego puede ser un beso a tu hijo, un abrazo, un regaño, una palabra de aliento, pero sobre todo un acercarlos al amor de Dios.
La mayoría de los padres  se esfuerzan por ser buenos   proveedores, como se nos enseña en (1 Timoteo 5,8). Pero Dios quiere que los padres provean mucho más  que las necesidades básicas de una vida  física. Desea que también seamos capaces  de aportar el alimento espiritual  (La Eucaristía, la Misa) que se requiere para llevar una vida correcta de paz, que  produzca como resultado la Vida Eterna.

Repasemos cuidadosamente  las instrucciones de Dios que se encuentran  en el capítulo 6 de Deuteronomio. Primero fijémonos en el versículo 5: “y amarás al Señor tu Dios  con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza”. Para poder enseñar eficazmente  el Camino de Dios  a nuestros hijos, debemos empezar por nosotros mismos  y llegar a amar al Señor intensamente. Continuamos el versículo 6 y 7: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras de ellas  estando en tu casa, y andando por el camino; y al acostarte, y cuando te levantes”. Este versículo nos enseña  a seguir  hablando  sobre ellas incesantemente. Si aprende a hacer esto con sus hijos  se sentirá enormemente inspirado  y recompensado al ver cómo  sus hijos aprenden y crecen espiritualmente.
SIGNO VISIBLE EL AMOR DE DIOS
Presenta en este momento a tu hijo (a) a Dios, háblale de él, ¿Cuáles son las heridas que les has causado? ¡Reconócelo! Y ora por el:
Padre, tuya es la gloria eterna,
clamo a ti para pedirte por la salvación de mi hijo,
Señor mío, sé que en ti todo es posible,
cúbrelo con tus manos milagrosas,
para que sea purificado con tu sangre divina
Dios todopoderoso, mis alabanzas son en tu honor,
Confío plenamente en ti, para ti no existen los imposibles ni los inalcanzables,
Amado padre, deposito mi fe en ti, y me pongo a tu merced,
con sólo curar a mi hijo, rebosaré de alegría.
Alivia todos sus males y declara que será libre de toda enfermedad,
calma todo malestar en el cuerpo de mi hijo,
te ruego con todo mi amor, atiende nuestras súplicas.
Tu poder no conoce límites ni fronteras,
te suplicamos, mi Dios, que pases tus manos sanadoras sobre mi hijo,
que restablezcas su salud del alma y del cuerpo y que se encuentre sano y salvo.
Jesús, en ti creemos, porque grande es tu amor y tu misericordia,
protégelo de todo peligro,
para que su vida ya no corra más riesgos
y sea fiel partidario de tu labor.
Amén


No hay comentarios:

Publicar un comentario