domingo, 3 de febrero de 2019

NOTICIAS DE LA SEMANA



San Andrés Tuxtla Ver; a 4 febrero de 2019- Hermanos reciban un cordial y afectuoso saludo, a continuación, les presentamos lo acontecimientos que se estarán celebrando en esta cuarta semana del tiempo ordinario.
4 DE FEBRERO  2019- LUNES DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
·         Día no laborable (curia)
·         Foranías.
·         Santa Agueda, virgen y mártir
Santa Águeda nació en Catania, Sicilia, al sur de Italia, hacia el año 230, decidió conservarse virgen desde muy joven.
Durante la persecución de Decio, el gobernador Quinciano buscó enamorarla, sin embargo, Águeda rechazó todas sus propuestas. Por tal motivo, el romano la acusó de ser una mujer malvada y la subyugó a crueles torturas.
Según las Actas de su martirio, en primer lugar, el gobernador la llevó a una casa de mujeres de mala vida durante un mes, pero nada la hizo quebrantar su juramento de virginidad hecho a Dios. Luego, enfurecido, el romano ordenó que torturaran a la joven y que le cortaran los senos.
Se indica que esa noche se le apareció San Pedro, quien la sanó y la animó a sufrir por Cristo. Eventualmente, ella sucumbió a las repetidas crueldades practicadas sobre ella el 5 de febrero del año 251
La iconografía de Santa Águeda suele presentar la palma (victoria del martirio) y algún símbolo o gesto que recuerde las torturas que padeció.
 



5 DE FEBRERO 2019-MARTES DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
·         Cumpleaños del presbítero Felipe Pucheta Velasco.
·         Cumpleaños del presbítero Domingo Hipólito Nolasco.
·         Reunión de provinciales de DINEC
·         San Felipe de Jesús, mártir
San Felipe nació en la ciudad de México el año de 1572 y fue hijo de inmigrantes españoles. De pequeño fue un niño inquieto y travieso.
Ya adolescente decidió ingresar al noviciado de los franciscanos, pero no pudo resistir la austeridad y severidad de las reglas del convento, escapándose de él y regresando a la casa paterna. Ejerció unos años el oficio de platero, pero como las ganancias eran muy pocas, su padre decidió enviarlo a las Islas Filipinas a probar fortuna.
Felipe llegó a la ciudad de Manila donde gozó del imperio de artes, riquezas y placeres que ofrecía dicha ciudad; sin embargo, la angustia, el vacío y el sinsentido de su propia vida golpeaban su corazón constantemente, y en medio de aquel doloroso vacío volvió a oír muy tenue la llamada de Cristo: "Si quieres venir en pos de mí, renuncia a ti mismo, toma tu cruz y sígueme"(Mt.16.24).
Felipe dio un sí generoso al llamado de Cristo, ingresó a la Orden de los Franciscanos en Manila, y empezó su proceso de conversión. Se entregó a la oración, a los estudios y a la ayuda caritativa y servicial con los hermanos más necesitados y enfermos.
Un buen día le anunciaron que ya podía ordenarse sacerdote, y que, por gracia especial, esa ordenación tendría lugar precisamente en su ciudad natal, en México.
Se embarcó junto con Fray Juan Pobre y otros franciscanos rumbo a la Nueva España, pero una gran tempestad arrojó la embarcación a las costas del Japón, donde Fray Pedro Bautista y algunos hermanos franciscanos realizaban un arduo trabajo evangelizador.
El santo se sintió muy feliz de este cambio de destino, pues era consciente de que era una instancia poderosa para reforzar su "Sí" al Señor en su entrega para la conversión de los japoneses de aquel lugar.
Los esfuerzos del santo y de sus hermanos dieron abundantes frutos; sin embargo, estalló la persecución de Taicosama contra los franciscanos y los catequistas. San Felipe permaneció hasta el último suplicio junto a San Pedro Bautista y demás misioneros franciscanos que desde hacía años evangelizaban Japón.
El santo fue llevado por algunas de las principales ciudades para que se burlaran de él. Sufrió pacientemente que le cortaran, como a todos los demás, una oreja.
Finalmente, en Nagasaki (Japón), en compañía de otros franciscanos, además de laicos y jesuitas, abrazó la Cruz de la cual fue colgado, suspendido mediante una argolla y atravesado por dos lanzas.
El santo fue el primero en morir un 5 de febrero de 1597, en medio de todos aquellos gloriosos mártires. Cuando se supo la noticia en México del martirio de San Felipe de Jesús, las autoridades decretaron que se celebrara su testimonio de fe.
A los pocos años se convirtió en fiesta nacional y el nombre del santo fue adoptado por barrios y pueblos que lo eligieron como patrono. Fue beatificado con sus compañeros de martirio, el 14 de septiembre de 1627, y canonizado el 8 de junio de 1862.


6 DE FEBRERO  2019- MIERCOLES DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO.
·         Reunión de provinciales de DINEC
·         Santos Pablo Miki y compañeros mártires.
San Pablo Miki nació en Japón en en el año 1566 en una familia pudiente. Recibió educación con los jesuitas y más adelante se integró a la Compañía de Jesús. Siendo sacerdote, se convirtió en un gran predicador.
Por ese entonces se recrudeció la persecución contra los cristianos y los misioneros, en vez de huir, se escabullían para seguir ayudando a los cristianos. El P. Pablo Miki fue apresado junto con otros cristianos.
Los perseguidores les cortaron la oreja izquierda a los 26 y luego, ensangrentados, los hicieron caminar de pueblo en pueblo en pleno invierno, con la finalidad de atemorizar a los que pretendían hacerse católicos.
En Nagasaki, los laicos del grupo pudieron confesarse con los sacerdotes y luego todos fueron crucificados. Se les ató con cuerdas y cadenas en piernas y brazos. Además, los sujetaron al madero con una argolla de hierro al cuello.
Algunos testigos de su martirio relataron que “una vez crucificados, era admirable ver el fervor y la paciencia de todos. Los sacerdotes animaban a los demás a sufrir todo por amor a Jesucristo y la salvación de las almas”.
Los mártires, conformados por jesuitas, franciscanos y laicos (adultos, muchachos y niños), en ese momento cantaban, rezaban e invocaban a Jesús, María y José. También aconsejaban a los presentes a que se mantuvieran fieles a la santa religión siempre.
“Mi Señor Jesucristo me enseñó con sus palabras y sus buenos ejemplos a perdonar a los que nos han ofendido, yo declaro que perdono al jefe de la nación que dio la orden de crucificarnos, y a todos los que han contribuido a nuestro martirio, y les recomiendo que ojalá se hagan instruir en nuestra santa religión y se hagan bautizar", dijo San Pablo Miki.
Luego, mirando a sus compañeros, San Pablo daba ánimos a sus compañeros. En los rostros de los mártires se veía una gran alegría de dar su vida por Dios.
Finalmente, los verdugos sacaron sus armas y traspasaron dos veces con sus lanzas a cada uno de los crucificados. Murieron el 5 de febrero de 1597.

7 DE FEBRERO  2019-JUEVES  DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO.
·         Reunión de provinciales de DINEC.
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  8 DE FEBRERO  2019-VIERNES DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO.
·         Reunión de provinciales de DINEC.

9 DE FEBRERO  2019-SABADO DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
·         Aniversario de ordenación sacerdotal del presbítero Abraham A. Cueva Partida.
·         Cumpleaños del presbítero Nicéforo Arzola G.
·         Asamblea pastoral foranía nuestra Señora del Carmen.

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