sábado, 9 de febrero de 2019

A NADIE SE LE OBLIGA. REFLEXION DOMINICAL 10 DE FEBRERO. V DOMINGO T.O


EL MISTERIO DE: “A NADIE SE LE OBLIGA”
REFLEXION DOMINICAL
10 DE FEBRERO DE 2019
V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
PBRO. TEODULO MORALES MEZO
CICLO C
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (5, 1-11) Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra, echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!” Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

¿Tienes algún hijo por quién orar? ¿Tu hijo anda en malos pasos? ¿Tu hijo o hija está alejado de Dios? Este es el método: 1. Ir mar adentro con Jesús. 2. Confiar en que Jesús actuará en la vida de él o ella. 3 Echar las redes, es decir orar.

I. UNA CARTA EXTRAÑA.
Aquella noche de insomnio, recibí un mensaje tuyo de esos que muchas veces no leo, pero está vez, sentía la necesidad de hacerlo. No logré entender muy bien, era una artículo de un portal católico, pero de lo poco que leí fue que hay una persona que entre  muchas cosas  que  hace cotidianamente, siempre busca a Dios, o sea que, a su paso, por donde ande, busca una iglesia y visita el Santísimo, lo último que leí, decía que cuando visitáramos el  santísimo le dijéramos que David le mandaba saludos. Así pues, pensé en visitar el día siguiente el santísimo y llevar el saludo.

Al siguiente día me levanté muy temprano y salí corriendo a dejar a mi hijo al autobús, pues se iba de viaje; después de llevarlo, me quedé viendo el lago, apenas amanecía y por un momento sólo contemplé, sin saber mucho qué hacer, fue en ese preciso momento que escuché repicar las campanas de la iglesia. Sin pensarlo camine rápidamente a la iglesia, la misa estaba iniciando, al terminar, escuché la invitación del sacerdote para quienes quisieran quedarse iba estar expuesto el santísimo, era jueves.

Justo en ese momento recordé el recado de David. Me acerqué un poco asustada y temerosa también, ya en algunas ocasiones había acudido, muy raras veces de hecho, pero sentí que está vez era diferente, estar ahí no fue fácil y de hecho antes de darle el saludo primero hice algunos reclamos a Jesús, pero no, él estaba ahí esperándome no dijo nada solo me escucho, y luego fue dándome respuestas. Y hoy mírame aquí participando de la comunión y de mi familia.
Algo pasó. No sabía que Jesús hablaría conmigo. Le reclamé, le reproché, de dije muchas cosas, después, agradecí, pedí por mi matrimonio, por mi familia, por mis hermanos. Y luego de un silencio, escuché respuestas, primero regaños de Jesús, ese es su método, luego respuestas: a tu hermana la acercarás tú, pero primero tú y luego ella; a TU HERMANO… hagan mucha oración por él, porque “A NADIE S LE OBLIGA”...
II. PERO, CONFIADO EN TU PALABRA, ECHARÉ LAS REDES…”
No sé si mi hermano comprendió con exactitud esas palabras, yo la entendí muy duras. Casi como rayando en el rechazo.
Para pescar, hay que ir mar adentro, confiar en la palabra de Jesús, y echar las redes. Esta experiencia es real, si has hecho oración por tu familia y no has obtenido resultados, piensa, si has ido mar adentro, piensa si has tenido la actitud humilde de Confianza en la Palabra del Señor, y si has echado las redes.
¿Tienes algún hijo por quién orar? ¿Tu hijo anda en malos pasos? ¿Tu hijo o hija está alejado de Dios? Este es el método: 1. Ir mar adentro con Jesús. 2. Confiar en que Jesús actuará en la vida de ellos. 3 Echar las redes, es decir actuar. Si tus palabras ya no bastan, tu oración tiene que empezar y muy en serio.
1. IR MAR ADENTRO SIGNIFICA, acercarte a Dios primero Tú, estar dispuesto a trabajar por ganarte la conversión de tu Familia. No es tener buena intención, no es hacer un buen propósito o hacer planes, sino realizarlos, no es pensarlos, sino ejecutarlos.
2. CONFIAR….  En que Jesús actuará. Es decir, tener la certeza de que Jesús actuará en la vida de tu Familia, sobre todo de quien quieres pescar, de quien quieres acercar a Dios, de quien quieres su conversión.
3. ECHAR LAS REDES quiere decir ponerse a trabajar, ayunar, visitar el santísimo, orar, confesarse, participar en misa, hacerlo no por un rato, sino toda la vida.
Tenga en cuenta que Pedro, Santiago y Juan a partir de esta experiencia, jamás se alejaron de Jesús, sino que, sin miedo, LO DEJARON TODO Y LO SIGUIERON todo el resto de su Vida.

Oración a Santa Mónica. Por la conversión de un hijo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
con el peso de mi carga de amor, recurro a ti, querida santa Mónica,
y solicito tu ayuda e intercesión.
Desde tu lugar en el cielo, te imploro que ruegues ante el Trono del Santísimo por el bien de mi hijo/a, [Nombre], que se ha desviado de la fe y de todo lo que tratamos de enseñarle.
Sé, querida Mónica, que nuestros hijos no nos pertenecen, sino a Dios, y que Dios a menudo permite esta deriva como parte del viaje hacia Él.
Tu hijo, Agustín, también se descarrió; terminó por encontrar la fe y, desde su fe, se convirtió en un auténtico maestro.
Así que ayúdame a tener paciencia y a creer que todas las cosas —incluso este decepcionante distanciamiento de la fe y de amor de Dios—  obran en última instancia según el buen propósito de Dios.
Por el bien del alma de mi hijo/a, rezo por entender esto y tener confianza.
Santa Mónica, te ruego me enseñes a ser perseverante en mi fiel oración, como tú misma hiciste por el bien de tu hijo.
Inspírame para comportarme de manera que no aumente la distancia entre mi hijo y Cristo, sino que solo atraiga a [Nombre] suavemente hacia Su maravilloso amor, y su esplendorosa luz.
Por favor, muéstrame lo que sabes sobre este doloroso misterio de separación,
y cómo se reconcilia en la reorientación de nuestros hijos hacia el paraíso.
Oh, santa Mónica, amante de Cristo y de Su Iglesia,
ruega por mí y por mi hijo/a [Nombre], para que ganemos el cielo y nos unamos allí contigo, en eterna alabanza y agradecimiento a Dios, acudo a ti y a María nuestra Madres. Ustedes que conocer el dolor de una madre por sus hijos alcáncenme la petición que hoy imploro en el nombre de Jesucristo que vive y Reina por los siglos de los siglos.
Amén.


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