martes, 11 de diciembre de 2018

TRADICIONAL ORAL DE ZOZOCOLCO VERACRUZ


TRADICIONAL ORAL DE ZOZOCOLCO



El padre Ismael Olmedo Casas, cuando todavía era seminarista y los indígenas lo llamaban ”señor cura”, el 12 de diciembre 1995, fue enviado a misionar a este pueblo de san Miguel Zozocolco, y siendo un 12 de diciembre preparó una homilía para esta importante celebración, pero para ponerlos a prueba, tuvo la idea de preguntar a los fieles indígenas cual era el motivo de su celebración, antes de que él les predicara la homilía: “-¡Buenos días, Grandes Jefes! Queremos que nos platiquen sobre la virgen de Guadalupe. Hoy, en la fiesta de Guadalupe. “-¡Señor Cura, jefe servidor de las cosas santas, buenos días!”-Te platico lo que hemos oído de los ancianos, nuestros abuelos: Hace muchas pascuas (fiestas) de san Miguel, hace casi mil cosechas (dos por año), hace casi 500 vuelos del palo volador (un vuelo cada año durante una fiesta), sucedió que allá en el centro de donde nos mandaban a nosotros, que éramos servidores del Emperador gran Señor, que vestía fina manta y hermosos plumajes, y ofrecía por el pueblo al dios bueno lo que la tierra producía y la sangre de sus hijos para que el orden de la vida siguiera adelante, llegaron hombres de caballo de sol, que nosotros ya sabíamos de su llegada; pero no esperábamos esos malos tratos de su parte, porque los creíamos enviados de los ángeles, y sólo trajeron mugre, enfermedad, destrucción muerte y mentira: Nos hablaban de un Dios que amaban, pero ellos con su vida odiaban. “
- El pueblo ya estaba cansado, cuando en una oscura mañana de la media cosecha fuerte del café (mediados de diciembre), a uno de los nuestros le regaló Dios, Dios Espíritu Santo, un mensaje del cielo. Como lo dijera el Libro Grande de nuestros hermanos los mayas (el Popol Vuh): El hombre se había portado mal, y el gran Dios mandaría a alguien para rehacer al hombre del maíz. “- También el libro grande de los españoles (La Biblia) dice que después de que el hombre destruyó la armonía  que había en el universo, manifestada en el vuelo perfecto del volador, merecía la vida sin felicidad, pero Dios prometió que alguien nacido de nuestra raza una mujer, nos devolvería la sonrisa a nuestros rostros, nos quitaría el mecapal con la carga en la cuesta más pesada y haríamos fiesta días enteros, sin acabarse (la vida eterna).”- Apareció, así lo dicen los jefes, en el cerro del Anáhuac, una señal del mismo cielo, a donde llega la manzana del volador: una mujer con gran importancia, más que los mismos emperadores, que a pesar de ser mujer, su poderío es tal que se para frente al sol, nuestro dador de vida y pisa la luna, que es nuestra guía en la lucha por la luz y se viste con las estrellas, que son las que rigen nuestra existencia y nos dice cuándo debemos sembrar, doblar o cosechar.“-Es importante esta mujer, porque se para frente al sol, pisa la luna y se viste con las estrellas, pero nos dice que hay alguien mayor que ella, porque esta inclinada en signo de respeto. “- Nuestros mayores ofrecían corazones a dios, para que hubiera armonía en la vida.
Esta mujer dice que sin arrancarlos, le pongamos los nuestros entre sus manos, para que ella los presente al Verdadero Dios. “- Los tres volcanes surgen de sus manos y en el pecho, aquellos que flaquean el Anáhuac y el que vio la llegada de nuestro dominadores, que para Ella tiene que ser tenidos y tenerlos como de una nueva raza, por eso su rostro no es ni de ellos ni de nosotros, sino de ambos. En su túnica se pinta todo el valle del Anáhuac y centra la atención en el vientre de esta Mujer, que con la alegría de la fiesta, danza, porque nos dará a su hijo, para que con la armonía del ángel que sostiene el cielo y la tierra (manto y túnica) se prolongue una vida nueva.
 Esto es lo que recibimos de nuestro ancianos, de nuestro abuelos, que nuestra vida no se acaba, sino que tiene un nuevo sentido, y como lo dice el Libro Grande de los españoles (La Biblia), que aprecio una señal en el cielo, una Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de estrellas, y está a punto de parir.”- Esto es lo que celebramos, Señor Cura: la llegada de esta señal de unidad, de armonía, de nueva vida.” El padre Casas, inmediatamente tomó nota precisa de lo que le trasmitieron los indígenas, una tradición oral que lo dejó pasmado y a nosotros también, ante la exactitud y la profundidad de cada una de sus palabras; este texto fue depositado en la Postulación bajo los sellos del tribunal eclesiástico donde se confirmó  que el padre Ismael Casas, simplemente lo anotó, sin añadir ni quitar nada de lo que los mismos indios siguen transmitiendo a sus descendientes.


Texto compartido por Mons. José Trinidad Zapata Ortíz. Obispo de Teziutlan Puebla.



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