jueves, 11 de octubre de 2018

¡EL CELULAR, ESA MALDITA DROGA! REFLEXIÓN DOMINICAL


¡EL CELULAR, ESA MALDITA DROGA!
REFLEXION DOMINICAL
DOMINGO 14 DE OCTUBRE 2018
CICLO B
SEMANA XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO.

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (10, 17-30)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?” Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre”. Entonces él le contestó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven”. Jesús lo miró con amor y le dijo: “Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme”. Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes. Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!” Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: “Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios”. Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: “Entonces, ¿quién puede salvarse?” Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: “Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible”. Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte”. Jesús le respondió: “Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

1. ¡El celular, esa maldita droga!
-Mi hijo es bueno, no sale de casa, es muy aplicado, tiene pocos amigos-. Esa es mentalidad de muchas madres de familia que felices y despreocupadas presumen de tener hijos que son buenos y que no se meten en problemas. No salen de casa, no salen con amigos, no andan en fiestas, pero…, habría que ver cómo andan de la cabeza, porque resultan que anda muy encerradito el niño pero con el celular en la mano, callos tiene ya en los dedos, y por poco sin huellas dactilares.

2. El Uso del celular es un vicio.
¿Te levantas en medio de la noche si te entra un WhatsApp? ¿Sales de casa siempre con el cargador del celular porque no puedes soportar quedarte sin batería? ¿Eres capaz de detener cualquier actividad –incluso las más gratificantes- tras una sola vibración del teléfono? Un estudio  demostró que las pantallas digitales tienen el mismo efecto en el cerebro de los niños que  los efectos de una droga. El estudio encabezado por el Dr. Peter Whybrow, director de neurociencias de la Universidad de UCLA, encontró que los aparatos electrónicos afectan la parte de la corteza frontal del cerebro, de la misma forma que la cocaína. Elevando los niveles de dopamina y el efecto de éxtasis, los cuales son parte esencial en el desarrollo de adicciones. En la actualidad, muchos niños menores de 7 años pasan alrededor de 4 horas al día frente a una pantalla. La tecnología digital puede tener los mismos efectos que una droga para las mentes de nuestros pequeños y cualquier papá o mamá que haya peleado con su hijo para que apague su Tablet sabe lo difícil que puede ser para el niño. Y el berrinche que puede llegar a tener. Es como la sensación de desesperación que siente  un adicto cuando pierde los efectos de bienestar que le producen la droga.
Es por esto que grandes innovadores del mundo digital, como Steve Jobs o Mark Zuckerberg  han tenido la intensión de mantener alejados a sus hijos de las pantallas y los mandan a escuelas estilo Waldorf donde  no tienen contacto con aparatos digitales. Según los especialistas, para el correcto desarrollo de un niño es esencial  las interacciones sociales y las vivencias sanas en el mundo real, pero el exceso de tiempo jugando en el celular o frente a una pantalla hacen que el niño se pierda de estas interacciones. (Cfr. https://www.naranxadul.com/naran-xadul/los-celulares-y-tabletas-tienen-el-efecto-de-la-cocaina-en-cerebro-de-ninos. Fecha 11 de octubre de 2018. WebMaster Naran Xadul).
Además de este problema, hay otro problema, el espiritual, pues un niño, adolecente, joven o adulto que tiene este problema como adicción hace de su celular todo su mundo. Y por lo tanto su RIQUEZA.

3. MI hijo es  bueno, pero es adicto.
El evangelio de hoy nos ayuda muy bien entender que donde está tu riqueza, ahí está tu corazón. Este joven del evangelio quiere salvarse, quiere hacer lo bueno, pero se da cuenta que la salvación es demasiado costoso, para salvarse sólo hay que tener una riqueza, y no es el dinero, ni el celular, ni los dieces en todos los exámenes de la escuela o el colegio, o el dinero, o etc. La única seguridad que hay que tener es el corazón de JESUS. Pero Jesús no tiene Club de Fans, no comité, ni un Rotario, ni sindicatos, ni partido.
Hace unas semanas atrás, escuchaba a parte de mi familia burlarse de los memes que hay en el Facebook, sobre todos los memes religiosos, decía el: -¡Cómo me dan coraje esos que ponen “si crees que sólo Dios puede sanarte di Amén!- y yo pensaba en mis adentros, -O estos están lejos de Dios, o de verdad son ateos o no sabes lo que dice.
¿Si no crees que sólo Dios tiene poder, si no crees que sólo Dios es la solución entonces en qué crees? La entrada al cielo es tan costosa, que sólo hay que tener una moneda: La pobreza. ¿Qué irónico verdad? De todas maneras la verdadera felicidad cuesta. Nada es gratis.
ORACION: Pero nada es material. Señor y Dios mío, en este día vengo a pedirte humilde y confiadamente que me conserves en calma, no permitas que me inquiete ni que me vuelva presa de la ansiedad por mis problemas presentes ni por las preocupaciones de este momento de mi vida ni por el futuro. Confiadamente quiero dejar todo en tus manos. Señor confío en tu protección y en tu ayuda. Dios mío, te pido por mi salud y por las tareas que voy a desempeñar el día de hoy, por mi hogar, y te solicito que me protejas de todo mal y de toda amenaza el enemigo.

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