viernes, 26 de octubre de 2018

¡...CUANDO TE TRAICIONAN EL CORAZÓN! LOS CIEGOS DE HOY. REFLEXIÓN DOMINICAL 28 DE OCTUBRE


¿CUANTO TE AFECTA LA CEGUERA DE TU HIJO?
REFLEXION DOMINICAL
28 DE OCTUBRE 2018
SEMANA XXX DEL TIEMPO ORDINARIO
PBRO. TEODULO MORALES MEZO.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (10, 46-52) Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”. Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

LOS CIEGOS DE HOY
A. Texto. Hay varios elementos que destacar en el texto de hoy…
Primero: La condición de este hombre, que refleja la situación de muchos, que en ese tiempo vivían en el desprecio, en la marginación, en el anonimato. Anonimato porque no veían el alcance de su propia marginación. Muchos ni siquiera se daban cuenta de que su extrema pobreza era maquinada en las altas esferas políticas, y desde ahí se vertían al pueblo pesados impuestos que cuyas consecuencias era cada vez más pobreza, al extremo de hacer que los pobres, lo invisibles del pueblo, tengan que sentarse a pedir ayuda a las orillas del camino,
Además de la condición de este hombre hay otro elemento, es en el camino, es a la orilla donde se supone que este hombre encuentra a Jesús. Pero ¿Cómo puede este hombre ponerse a pronunciar este nombre si no ve? ¿Es posible que otro ciego le haya hablado a este de Jesús? En Mt. 20, 29-34 afirma que eran dos ciegos, no estaba él sólo; la respuesta lo da directamente el evangelio de Lucas 18, 35 – 43, en el v, 36 pregunta quien pasaba, por ahí al oír el alboroto, el v. 37 descubre un poco más el enigma, pues aunque no dice exactamente quienes, pero sí descubre que fueron varios y además afirma que le dijeron quién era el que pasaba por ahí, y debieron hablarle del él. Pero esto supone que inmediatamente creyó, era un hombre sencillo, con el alma de niño. No vio pero creyó que este Jesús le podía da la luz.

LOS BARTIMEOS DE HOY
Pasen Los hijos para orar por ellos..
El ciego tiro su manto, que este hombre haya tirado su manto, puede ser que este haya sido un manto llamado por los judíos  talit. La palabra griega "jimátion" (μάτιον) es la usada para describir el talit. (Mateo 9:20) Como judío, Bartimeo (hijo de honor) debe cumplir con la ordenanza de usar el tallit todo el día. (Números 15, 37-41) Solo un judío hubiera llamado a Jesús "Hijo de David". La fe que este hombre tuvo en la ley hebrea ahora la deposita en el Mesías. Por eso la conclusión del relato, "lo seguía por el camino", no indica solo el seguimiento físico, sino también que Bartimeo se ha convertido en un discípulo, que sigue a Jesús en el camino que lo lleva a la cruz.
En este sentido quiero dirigirme a todos los Bartimeos de hoy, los pueblos marginados, los pobres de hoy que son los invisibles, y lo que no alcanzan a ver la maldad de este mundo. Pero también me dirijo a los jóvenes de hoy, los que también son invisibles, no tan sólo para sus propio padres sino incluso para la sociedad, tiren su manto, el manto de sus miedos, de sus tristezas y de sus temores, griten, que nadie los calle, que nadie apague su voz, y los reprenden por este grito, tenemos permiso del Papa, griten, hablen, dejen de ser invisibles, si nuestros gritos nos meten en problemas, no tengan miedo meter en líos. En el 2013, en el marco de la Jornada mundial de la juventud, el Papa Francisco afirmó:

“Quisiera decir una cosa. ¿Qué es lo que espero como consecuencia  de la  Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá dentro va a haber lío va a haber, que acá en Río va a haber lío va a haber, pero quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir, sino salen se convierten en una ONG ¡y la Iglesia no puede ser una ONG! En ese mismo sentido quiero pedirles a los jóvenes de aquí que me están escuchando decirles que pidan a sus papás que les tengan compasión. Que vean en ellos esa preocupación por ustedes. Que los escuchen más, que los tomen más en cuenta, que no es más importante el trabajo, que no son más importante los asuntos de la Iglesia, ¡QUE USTEDES SON MAS IMPORTANTES! Que los  AMEN, PADRES AMEN A SUS HIJOS, BUSQUENLOS Y DIGANLES QUE LOS AMAN.
(...pasen ahora pasen los padres detrás de sus hijos...)
Ponte en la presencia de Dios y pide perdón por todos tus pecados. Clama al Señor pidiendo para ti, en el nombre de Jesús, la asistencia del Espíritu Santo. Que no haya duda en tu interior, en tu mente, en tu alma, en tu corazón; acerca de la presencia de Jesús Vivo y de su poder sanador hoy. Y habla con tu padre del cielo. Dile: Padre Eterno, en el Nombre de tu Hijo Jesucristo me presento delante de ti. Con tu Santo Espíritu, con su Divina Luz ilumíname y descubre Señor las heridas que hay en mi corazón, sáname Señor, en el Nombre de Jesús. Señor Jesús, que tu misericordia me invada, te doy gracias por mi existencia, Tú me has creado, dígnate Señor acompañarme en el itinerario de mi vida, hoy, desde el comienzo de mi concepción hasta el momento presente.

Sáname Señor de toda herida que haya alcanzado mi corazón emocional, que haya afectado mí sensibilidad, mi memoria, mi imaginación, mi voluntad, mi alma, mi cuerpo, mi ser; libérame de toda atadura, de toda cadena que me tenga esclavo. Deseo ser libre Padre Eterno, por tu Santo Espíritu, para poder entregarme alegremente a tu servicio y para ayudar a mis hermanos. Jesús mi Señor: para Gloria del Padre Eterno, yo me entrego completamente a ti, en mente, cuerpo , alma, espíritu y corazón, con todos mis sentidos, con todo mi ser, con todo lo que soy, con todo lo que hago, con todo lo que tengo, tuyo soy, te pertenezco. Señor Jesucristo, Tú eres el Hijo de Dios, nacido de la Virgen María; gracias porque entregaste tu vida en la Cruz, y con tu Sangre nos rescataste; haz resucitado y vives con nosotros y quieres llevarnos a tu Gloria Eterna. Dios de Misericordia y de Bondad, eres Dios de Perdón, porque eres el Amor, te pido perdón por todos mis pecados, de todo corazón. Padre Eterno por el poder de tu Hijo Jesús, por su Nombre, por su Sangre Redentora y por su Santa Cruz, por el poder de tu Santo Espíritu, por las Heridas de sus manos, de sus pies y de su costado; por la agonía de Cristo en el huerto y en la Cruz, por el Dolor emocional que Cristo padeció viendo el sufrimiento de su Santísima Madre. Yo te pido Señor, libérame y sáname en las profundidades de mi ser, hasta mis raíces. Libérame y sáname de todo el mal que hay en mí y que tu conoces Señor, libera mi inconsciente, libera mi subconsciente, libera mi conciencia, de todo aquello que me haya podido herir, en mi amor, voluntaria o involuntariamente. Libérame y sana mi espíritu de todo sentimiento egoísta. Libérame y sana mi espíritu de todo orgullo de autosuficiencia, de juicios temerarios.
Libérame y sana mi memoria Señor; libera y sana mi memoria del recuerdo doloroso, de la historia de todo aquello que ha causado aflicción en mi alma. Libérame y sáname Señor, de toda duda a cerca de tu Amor, de lo que me hace dudar de tu bondad, de tu misericordia con la cual me perdonas. Libérame y sana mi voluntad, de toda debilidad; Ayúdame Señor a renunciar a lo que sea necesario para poder hacer el bien y rechazar el mal. Libera mi corazón y sánalo de toda ansiedad, de toda angustia, de todo miedo, temor, de toda fobia que me mantiene encerrado, que me aprisiona. Ayúdame y libera en mi Señor la capacidad para perdonar. A quienes me han hecho daño, consciente o inconscientemente, les perdono de corazón por siempre y sin condición, en el Nombre de Jesús nuestro Señor.

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