viernes, 31 de agosto de 2018

REFLEXIÓN DOMINICAL



REFLEXION DOMINNICAL
2 DE SEPTIEMBRE DE 2018
SEMANA XXII DE TIEMPO ORDINARIO
PBRO. TEODULO MORALES MEZO

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sant 1, 18
R. Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad, el Padre nos engendró por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus creaturas. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Dejan a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a las tradiciones de los hombres.]
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23
†En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?”. (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas). Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”. Después, Jesús llamó a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”. Palabra del Señor.
 
-¡Padre! Aquí desde siempre las cosas se hace así, ¡uuuuh desde que yo me acuerdo! ¡Uuuuh yo me acuerdo que mis abuelitos me contaban que desde siempre han sido las posadas, las procesiones, los cantos, los aposentillos, el arrayán, los líceres, las mojigangas, el vestido del Santo, las mismas personas, el niño Dios, las jaranas, etc.!
¡No cabe duda! Yo mismo me asombro de la gran riqueza de nuestra parroquia, una enorme cantidad de tradiciones y fiestas, una exquisita de cultura muy ancestral. Pero yo me pregunto ¿De qué sirven todas esas tradiciones si se han vaciado de Dios, de Fe, de amor a Dios? por eso en este domingo les invito a reflexionar este Evangelio



Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”. Pienso en lo siguiente: a los cristianos católicos de todas partes del mundo, nos está invadiendo la indiferencia. Piensen cuanta indiferencia. Hablemos, por ejemplo, de los abuelos: Juana Santiago Chávez, tenía 85 años de edad aproximadamente y vivía en San Juan Bautista Jayacatlán, Etla, Oaxaca, falleció el jueves 30 de agosto, a las 6 de la tarde, esto no tuviera nada de extraordinario, si no fuera porque falleció estando sentada, mientras vendía en el mercado de su pueblo. Y los vecinos, locatarios del lugar, después de verla como si estuviera durmiendo, y permanecer sentada por mucho tiempo, supongo, la fueron a “despertar”, y resulta que no, que no estaba dormida que en realidad había fallecido.

Yo me pregunto, de qué nos sirve a los cristianos tanto hablar si poco actuamos. Nos quejamos de la falta de valores, de que los jóvenes están muy mal, pero no, no hacemos realmente lo que debemos hacer. Los buenos hábitos se aprenden en casa. Aseamos nuestro cuerpo, hacemos dietas y sin embargo, por dentro estamos como sepulcros blanqueados. Hoy tengo que decir que lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, es decir, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.


CATEQUESIS
DOOMINGO 2 DE SEPTIEMBRE
Objetivo: Revisar nuestra vida interior y acudir al sacramento de la confesión si fuese necesario.

1. ORACION: Mirad, oh amado y buen Jesús, un pecador, postrado lleno de confianza a vuestros pies. Mis pecados me llenan de temor y no encuentro otro refugio que vuestro amantísimo Corazón. A la vista de ese divino Corazón, la confianza vuelve otra vez a mi alma. Soy, en verdad, oh Señor, el más ingrato de vuestros hijos, que tan mal ha correspondido a vuestro amor, ofendiéndoos a Vos, que sois mi Padre bondadosísimo. Ya no soy digno de ser llamado hijo vuestro. Pero mi pobre corazón no puede vivir sin Vos. Merezco un juez severo; pero en vez de esto, encuentro un Dios, lleno de ternura y amor, clavado en la cruz, por mi bien, y con los brazos abiertos, dispuesto a recibirme, cual Padre amoroso.
2. PREGUNTAS:
            a). ¿Comer carne de cerdo o tomar nos hace impuros?
            b). ¿A qué crees que se debe tanta maldad en el mundo?
C). ¿Cómo puede un Dios tan malo permitir que haya tanta maldad en e hombre?
Comparte con tu familia o tu grupo estas preguntas
3. LEE EL EVAGELIO. lee el texto del Evangelio del Día de hoy (domingo 2 de septiembre)

4. MEDITACION. ¿Qué dice el evangelio del día de hoy?  ¿Qué te dice a ti? ¿Tiene alguna relación con Lc. 6,45 este evangelio de hoy?

5. ACCION: Ponte de acuerdo con tu familia o tu grupo, si no han ido a confesarse juntos prográmense para ir a confesarse juntos.
Si ya se ha confesado juntos, hagan juntos una obra de caridad de ayuda al más necesitado. Su ya fueron cada quien por su lado a confesarse, es mejor volverse a confesar (el  chiste es confesarse juntos).


6. ORATIO. Padre, Tú te compadeces de toda la humanidad, nos acoges y nos concedes tu auxilio cuando lo necesitamos. Abre ahora mis ojos, para que sepa ver el mal que he cometido y el bien que he dejado de hacer, y toca mi corazón, para que me convierta sinceramente a ti. Cura y fortalece mi debilidad, renueva en mí tu amor: así resplandecerá en mis obras la imagen de tu Hijo, seré testigo de tu bondad entre la humanidad y viviré en comunión con mis hermanos en la Iglesia. Concédeme, Padre, tu luz, por Jesucristo, hermano y guía de toda la humanidad. AMEN.









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