jueves, 7 de junio de 2018

SALMOS DEL MES DE JUNIO

IX DOMINGO ORDINARIO
SALMO RESPONSORIAL (sal 80)



R: El Señor es nuestra fortaleza. 

L: Entonemos un canto 
al son de las guitarras y del arpa. 
Que suene la trompeta en esta fiesta, 
que conmemora nuestra alianza.

R: El Señor es nuestra fortaleza. 

L: Porque ésta es una ley en Israel, 
es un precepto que el Dios de Jacob 
estableció para su pueblo, 
cuando lo rescató de Egipto.

R: El Señor es nuestra fortaleza. 

L: Oyó Israel palabras nunca oídas:
 “He quitado la carga de tus hombros 
y el pesado canasto de tus manos.
 Clamaste en la aflicción y te libré. 

R: El Señor es nuestra fortaleza. 

L: No tendrás otro Dios, 
fuera de mí, ni adorarás a dioses extranjeros. 
Pues yo, el Señor, soy el Dios tuyo, 
el que te sacó de Egipto, tu destierro”. 

R: El Señor es nuestra fortaleza. 


X DOMINGO ORDINARIO
SALMO RESPONSORIAL (sal 29)



R: Perdónanos, Señor, y viviremos 

L: Desde el abismo
de mis pecados clamo a ti;
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. 

R: Perdónanos, Señor, y viviremos 

L: Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos. 

R: Perdónanos, Señor, y viviremos 

L: Confío en el Señor, mi alma espera
y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
mucho más que a la aurora el centinela. 

R: Perdónanos, Señor, y viviremos 

L: Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel al Señor,
porque del Señor viene la misericordia
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades. 

R: Perdónanos, Señor, y viviremos


XI DOMINGO ORDINARIO
SALMO RESPONSORIAL (sal 91)



R: ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!

L: ¡Qué bueno es darte gracias, Dios altísimo, 
y celebrar tu nombre, 
pregonando tu amor cada mañana 
y tu fidelidad, todas las noches!

R: ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!

L: Los justos crecerán como las palmas, 
como los cedros en los altos montes; 
plantados en la casa del Señor, 
en medio de sus atrios darán flores. 

R: ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!

L: Seguirán dando fruto en su vejez, 
frondosos y lozanos como jóvenes, 
para anunciar que en Dios, mi protector, 
ni maldad ni injusticia se conocen. 

R: ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!


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