sábado, 3 de marzo de 2018

SALMOS DEL MES DE MARZO

III DOMINGO DE CUARESMA
4 de marzo
SALMO RESPONSORIAL (SAL 18)


R: Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma; 
inmutables son las palabras del Señor 
y hacen sabio al sencillo.

R: Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
En los mandamientos de Dios 
hay rectitud y alegría para el corazón; 
son luz los preceptos del Señor 
para alumbrar el camino. 

R: Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; 
los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Que te sean gratas las palabras de mi boca y los anhelos de mi corazón. 
Haz, Señor, que siempre te busque, pues eres mi refugio y salvación.

R: Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.



IV DOMINGO DE CUARESMA
11 de marzo
SALMO RESPONSORIAL (SAL 136)



R: Tu recuerdo, Señor, es mi alegría.
Junto a los ríos de Babilonia 
nos sentábamos a llorar de nostalgia; 
de los sauces que estaban 
en la orilla colgamos nuestras arpas.

R: Tu recuerdo, Señor, es mi alegría.
Aquellos que cautivos 
nos tenían pidieron que cantáramos. 
Decían los opresores: "
Algún cantar de Sión, alegres, cántennos".

R: Tu recuerdo, Señor, es mi alegría.
Pero, ¿cómo podríamos cantar 
un himno al Señor en tierra extraña? 
Que la mano derecha se me seque, 
si de ti, Jerusalén, yo me olvidara!

R: Tu recuerdo, Señor, es mi alegría.


V DOMINGO DE CUARESMA
18 de marzo
SALMO RESPONSORIAL (SAL 50)



R: Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Por tu inmensa compasión y misericordia, 
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. 
Lávame bien de todos mis delitos
 y purifícame de mis pecados.

R: Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, 
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. 
No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí tu santo espíritu.

R: Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Devuélveme tu salvación, que regocija, 
y mantén en mí un alma generosa. 
Enseñaré a los descarriados tus caminos 
y volverán a ti los pecadores.

R: Crea en mí, Señor, un corazón puro.




DOMINGO DE RAMOS
25 de marzo

SALMO RESPONSORIAL (SAL 23)


R: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 

L: Todos los que me ven, de mí se burlan; 
me hacen gestos y dicen: 
“Confiaba en el Señor, pues que 
Él lo salve; si de veras lo ama, que lo libre”. 

R: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 
L: Los malvados me cercan 
por doquiera como rabiosos perros. 
Mis manos y mis pies han taladrado 
y se pueden contar todos mis huesos.

R: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 
L:  Reparten entre sí mis vestiduras 
y se juegan mi túnica a los dados. 
Señor, auxilio mío, ven y ayúdame, 
no te quedes de mí tan alejado.

R: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 
L: A mis hermanos contaré tu gloria 
y en la asamblea alabaré tu nombre. 
Que alaben al Señor los que lo temen. 
Que el pueblo de Israel siempre lo adore.

R: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 




JUEVES SANTO
29 de marzo


SALMO RESPONSORIAL (SAL 115)

R: Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava. 
L: ¿Cómo le pagaré al Señor 
todo el bien que me ha hecho? 
Levantaré el cáliz de salvación 
e invocaré el nombre del Señor.


R: Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava. 
L: A los ojos del Señor 
es muy penoso que mueran sus amigos. 
De la muerte, Señor, me has librado, 
a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava.


R: Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava. 
L: Te ofreceré con gratitud 
un sacrificio e invocaré tu nombre. 
Cumpliré mis promesas 
al Señor ante todo su pueblo. 

R: Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava. 





VIERNES SANTO
30 de marzo


SALMO RESPONSORIAL (SAL 30)

R: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. 
A ti, Señor, me acojo, 
que no quede yo nunca defraudado. 
En tus manos encomiendo mi espíritu y tú, 
mi Dios leal, me librarás.


R: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. 
L:  Se burlan de mí mis enemigos, mis vecinos 
y parientes de mí se espantan, 
los que me ven pasar huyen de mí. 
Estoy en el olvido, como un muerto, como un objeto tirado en la basura. 


R: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. 
L: Pero yo, Señor, en ti confío. 
Tú eres mi Dios, 
y en tus manos está mi destino. 
Líbrame de los enemigos que me persiguen.

R: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. 

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