martes, 27 de marzo de 2018

Salmos de la Vigilia Pascual de la Noche Santa





Del salmo 103

R/. Bendice al Señor, alma mía.


Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. Te vistes de Belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto.
R/.
Sobre bases inconmovibles asentaste la tierra para siempre. Con un vestido de mares la cubriste y las aguas en los montes concentraste.
R/.
En los valles haces brotar las fuentes, que van corriendo entre montañas; junto al arroyo vienen a vivir las aves, que cantan entre las ramas.
R/.
Desde tu cielo riegas los montes y sacias la tierra del fruto de tus manos; haces brotar hierba para los ganados y pasto para los que sirven al hombre.
R/.
¡Qué numerosas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con maestría! La tierra está llena de tus creaturas. Bendice al Señor, alma mía.
R/.




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Del salmo 15

R/. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.


El  Señor  es  la  parte  que  me  ha  tocado  en  herencia:  mi  vida  está  en  sus  manos.  Tengo  siempre presente al Señor y con Él a mi lado, jamás tropezaré.
R/.
Por eso se me alegran el corazón y el alma y mi cuerpo vivirá tranquilo, porque tú no me abandonarás a la muerte, ni dejarás que sufra yo la corrupción.
R/.
Enséñame  el  camino  de  la  vida,  sáciame  de  gozo  en  tu  presencia  y  de  alegría  perpetua junto a ti.
R/.



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Éxodo 15

R/. Alabemos al Señor por su victoria.


Cantemos  al  Señor,  sublime  es  su  victoria:  caballos  y  jinetes  arrojó  en  el  mar.  Mi  fortaleza  y  mi  canto  es  el  Señor,  Él  es  mi  salvación;  Él  es  mi  Dios,  y  yo  lo  alabaré,  es  el Dios de mis padres, y yo le cantaré.
R/.
El Señor es un guerrero, su nombre es el Señor. Precipitó en el mar los carros del faraón y a sus guerreros; ahogó en el Mar Rojo a sus mejores capitanes.
R/.
Las olas los cubrieron, cayeron hasta el fondo, como piedras. Señor, tu diestra brilla por su fuerza, tu diestra, Señor, tritura al enemigo.
R/.
Tú llevas a tu pueblo para plantarlo en el monte que le diste en herencia, en el lugar que convertiste en tu morada, en el santuario que construyeron tus manos. Tú, Señor, reinarás para siempre.
R/.



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Del salmo 29

R/. Te alabaré, Señor, eternamente.


Te  alabaré,  Señor,  pues  no  dejaste  que  se  rieran  de    mis  enemigos.  Tú,  Señor,  me  salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste.
R/.
Alaben  al  Señor  quienes  lo  aman,  den  gracias  a  su  nombre,  porque  su  ira  dura  un  solo  instante  y  su  bondad,  toda  la  vida.  El  llanto  nos  visita  por  la  tarde;  por  la  mañana,  el júbilo.
R/.
Escúchame,  Señor,  y  compadécete;  Señor,  ven  en  mi  ayuda.  Convertiste  mi  duelo  en  alegría, te alabaré por eso eternamente.
R/.




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Isaías 12

R/. El Señor es mi Dios y salvador.


El  Señor  es  mi  Dios  y  salvador,  con  Él  estoy  seguro  y  nada  temo.  El  Señor  es  mi  protección  y  mi  fuerza,  y  ha  sido  mi  salvación.  Sacarán  agua  con  gozo  de  la  fuente  de  salvación.
R/.
Den   gracias   al   Señor,   invoquen   su   nombre,   cuenten   a   los   pueblos   sus   hazañas,  proclamen que su nombre es sublime.
R/.
Alaben   al   Señor   por   sus   proezas,   anúncienlas   a   toda   la   tierra.   Griten   jubilosos,   habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido grande con ustedes.
R/.



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Del salmo 18

R/. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.


La  ley  del  Señor  es  perfecta  del  todo  y  reconforta  el  alma;  inmutables  son  las  palabras  del Señor y hacen sabio al sencillo.
R/.
En  los  mandamientos  del  Señor  hay  rectitud  y  alegría  para  el  corazón;  son  luz  los  preceptos del Señor para alumbrar el camino.
R/.
La  voluntad  de  Dios  es  santa  y  para  siempre  estable;  los  mandatos  del  Señor  son verdaderos y enteramente justos.
R/.
Más  deseables que el oro y las piedras preciosas, las normas del Señor, y más dulces que la miel de un panal que gotea.
R/.



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De los salmos
41 y 42

R/. Estoy sediento del Dios que da la vida.


Como  el  venado  busca  el  agua  de  los  ríos,  así,  cansada,  mi  alma  te  busca  a  ti,  Dios mío.
R/.
Del  Dios  que  da  la  vida  está  mi  ser  sediento.  ¿Cuándo  será  posible  ver  de  nuevo  su  templo?
R/.
Recuerdo cuando íbamos a casa del Señor, cantando, jubilosos, alabanzas a Dios.
R/.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad; que ellas se conviertan en m
i guía y hasta tu monte santo me conduzcan, allí donde tú habitas.
R/.
Al  altar  del  Señor  me  acercaré,  al  Dios  que  es  mi  alegría,  y  a  mi  Dios,  el  Señor,  le  daré  gracias al compás de la cítara.
R/.



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Del salmo 117

R/. Aleluya, aleluya.


Te  damos  gracias,  Señor,  porque  eres  bueno,  porque  tu  misericordia  es  eterna.  Diga  la  casa de Israel: “Su misericordia es eterna.
R/.
La  diestra  del  Señor  es  poderosa,  la  diestra  del  Señor  es  nuestro  orgullo.  No  moriré,  continuaré viviendo, para contar lo que el Señor ha hecho.
R/.
La  piedra  que  desecharon  los  constructores,  es  ahora  la  piedra  angular.  Esto  es  obra  de  la mano del Señor, es un milagro patente.
R/.



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