jueves, 25 de enero de 2018

SALMOS DEL MES DE FEBRERO

V DOMINGO ODRINARIO
4 de febrero
SALMO RESPONSORIAL (Sal 146)



R: Alabemos al Señor, nuestro Dios.
 Alabemos al Señor, nuestro Dios,
porque es hermoso y justo el alabarlo.
El Señor ha reconstruido a Jerusalén
y a los dispersos de Israel los ha reunido.

R: Alabemos al Señor, nuestro Dios.
El Señor sana los corazones quebrantados
y venda las heridas,
tiende su mano a los humildes
y humilla hasta el polvo a los malvados.

R: Alabemos al Señor, nuestro Dios.
El puede contar el número de estrellas
y llama a cada una por su nombre.
Grande es nuestro Dios, todo lo puede;
su sabiduría no tiene límites.

R: Alabemos al Señor, nuestro Dios.


VI DOMINGO ORDINARIO
11 de febrero
Salmo Responsorial (sal 31)



R: Perdona, Señor, nuestros pecados.
Dichoso aquel que ha sido absuelto
de su culpa y su pecado.
Dichoso aquel en el que Dios
no encuentra ni delito ni engaño.

R: Perdona, Señor, nuestros pecados.
Ante el Señor reconocí mi culpa,
no oculté mi pecado.
Te confesé, Señor,
mi gran delito y tú me has perdonado.

R: Perdona, Señor, nuestros pecados.
Alégrense con el Señor
y regocíjense los justos todos,
y todos los hombres
de corazón sincero canten de gozo.


PRIMER DOMINGO DE CUARESMA
18 de febrero
Salmo Responsorial (Sal 24)



R: Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza.

R: Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Acuérdate, Señor,
que son eternos tu amor
y tu ternura. Según ese amor
y esa ternura, acuérdate de nosotros.

R: Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Porque el Señor es recto y bondadoso,
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos.

R: Descúbrenos, Señor, tus caminos.



SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA
25 de febrero
Salmo Responsorial (Sal 115)



R: Siempre confiaré en el Señor.
Aún abrumado de desgracias,
siempre confié en Dios.
A los ojos del Señor
es muy penoso que mueran sus amigos.

R: Siempre confiaré en el Señor.
De la muerte, Señor, me has librado,
a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava;
te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre.
Siempre confiaré en el Señor.

R: Siempre confiaré en el Señor.
Cumpliré mis promesas
al Señor ante todo su pueblo,
en medio de su templo santo,
que está en Jerusalén.

R: Siempre confiaré en el Señor.

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