sábado, 21 de octubre de 2017

FE, MATRIMONIO Y FAMILIA. REFLEXION DOMINICAL 22 DE OCTUBRE DE 2017

FE, MATRIMONIO Y FAMILIA
DOMINGO XXIX EL TIEMPO ORDINARIO
AÑO DIOCESANO DE LA FAMILIA
CICLO A
PBRO. TEODULO MORALES.
¡AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS!
22 DE OCTUBRE DE 2017
+Del santo Evangelio según san Mateo: 22,15-21
En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo. Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: “Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?”
Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: “Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo”. Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?” Le respondieron: “Del César”. Y Jesús concluyó: “Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Credo.

   a.   Antes de la Palabra
El pasado jueves 12 de octubre, la ciudad de Santiago Tuxtla, fue literalmente inundada por las intensas aguas del rio Tepango, a consecuencia de esto, muchas familias perdieron desde pequeños muebles y enceres domésticos, hasta sus propias casas y otros inmuebles. Ante esta contingencia, no se alcanzó a ver las consecuencias, ni alcances de esta devastadora inundación en la que milagrosamente no se han reportado pérdidas humanas.
Ahora el drama, de muchas familias es la necesidad de ropa, comida y medicamentos, agua y despensa. Como siempre, fue el pueblo el primero en moverse y la ayuda de los vecinos de mismo pueblo, así como la ayuda de los pueblos vecinos, no se hizo esperar.
Esta nota que ahora hago publico, es una agradecimiento a las parroquias que particularmente han hecho llegar su ayuda y sus donaciones ante esta desgracia. Agradezco especialmente a: Parroquia San José y San Andrés de la Catedral, Parroquia de Isla, Parroquia de Tilapan, Parroquia de Sihuapan, Parroquia de Isla (por segunda ocasión), Parroquia de Tres Zapotes, Parroquia de Nuevo Morelos, Parroquia de Jesús Carranza, Parroquia San Rosa de Lima (San Andrés Tuxtla, Despensa y donativo efectivo), Parroquia San José y San Andrés de la Catedral (Segunda ocasión). Además Instituciones, que no escatimaron esfuerzos: Bachillerato de Tilapan, maestros de la jurisdicción 150, iglesias de diferentes nominaciones. Y otros que aunque no se tienen en lista, sin embargo, sé que se hicieron presentes. Dios les bendiga y les dé el ciento por uno de lo que dieron, compartieron, e hicieron por nuestro pueblo.

b.      Al César lo que es del César…
No cabe duda que estos acontecimientos que estamos viviendo en estos días: terremotos, huracanes, deslaves, lluvias, tormentas, etc., son signos en los que Dios nos está diciendo algo. A unos a descubrir la providencia de Dios que nunca deja de sostenernos; a otros, a no permanecer indiferentes ante las necesidades del otro, de tal manera que no podemos dejar de descubrir en estos acontecimientos la mano de Dios.
Bajo estas circunstancias es que quiero comentar lo que hoy dice la primera lectura que está tomada de Is. 56, 1. 6-7 pues es cierto que es casa de oración el templo del Señor pero ya nadie acude. La indiferencia a las cosas de Dios es el mal de la juventud, de la infancia y de los adultos. Lejos está el corazón del hombre. Hoy que la ciudad de Santiago Tuxtla está en contingencia es cuando no podemos dejar de ver cómo esta lejanía del corazón del hombre hacia el amor de Dios está manifestado en expresiones de profundo egoísmo. Pues mientras unos pasan hambre y necesidad, otros se aprovechan y piden sin importarles la necesidad del hermano.

c.       A Dios lo que es de Dios…
Con razón la distinción: a Dios lo que es de Dios. No abemos hasta cuando devolveremos a Dios lo que le corresponde. Nuestros actos de penitencia, nuestros actos de abandono. Que Dios nos perdone. Y que aprendamos a pedir perdón. Eso fue lo que les dijo el Emperador Tiberio (42 AC-37) a quienes, bajo su gobierno, se encargaban del cobro de los impuestos. Mostrando un mínimo de piedad por los súbditos, aquel famoso mandatario antiguo indicó, a quienes recolectaban sin escrúpulos las divisas para el fisco, que se podía obtener dinero de los pobladores, con un amplio margen de rigor, pero si ciertos límites se trasvasaban, la tarea de obtener dinero sería inútil o contraproducente por llevarla a un extremo. Su moraleja se emparenta con la de otro adagio muy conocido: “No hay que matar a la gallina de los huevos de oro”. Eso es injusticia, como injusticia cometen los que piden despensa o casa u otros enseres sin estar damnificados. Al César lo que es del César. ¿Tú qué otra injusticia estas cometiendo en tu familia, en tu casa, en tu barrio, en su colonia, en tu comunidad?
Aprendamos a dar a ser generosos en vez de sacar nuestro egoísmo. Amen.

Señor, enséñame a ser generoso,
a dar sin calcular,
a devolver bien por mal,
a servir sin esperar recompensa,
a acercarme al que menos me agrada,
a hacer el bien al que nada puede retribuirme
a amar siempre gratuitamente,
a trabajar sin preocuparme del reposo.


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