jueves, 24 de agosto de 2017

¿PARA QUIEN ES LA IGLESIA CATOLICA? REFLEXION DOMICAL

FE, MATRIMONIO Y FAMILIA
REFLEXION DOMINICAL
DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO
27 DE AGOSTO 2017
PBRO. TEODULO MORALES MEZO
XXI TIEMPO ORDINARIO
CICLO A
¡LO QUE ATES EN LA TIERRA…!
Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 13-20
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”. Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dijo entonces: “pichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

1.       ¿QUIEN ES LA IGLESIA?
Hace unos días, he conocido la historia fantástica de un tal Scott Hann y su esposa Kimberly, un Pastor Protestante de extracción Calvinista. Entre sus muchos pasos para llegar a convertirse al Catolicismo encontré el siguiente fragmento donde a la letra dice, en el libro ROMA, DULCE HOGAR, 21º Edición, pág. 87: “Durante el viaje, el doctor Gerstner y yo tuvimos cuatro horas de intensa discusión teológica. Empecé a sacar toda la reserva de argumentos que había estado preparando acerca de la Iglesia Católica como punto culminante de la historia de la salvación en el Antiguo Testamento y la materialización de la Antigua Alianza.
El doctor Gerstner me escuchaba con atención y respondía a cada punto con interés y respeto. Parecía contemplar mis argumentos como algo novedoso; pero al mismo tiempo insistía en que no justificaban de por sí el que alguien se pasara a la Iglesia católica romana, a la que él llamaba .
En un determinado momento me preguntó: -Scott, ¿qué base bíblica encuentras tú para el Papa? –Doctor Gerstner, usted sabe que el Evangelio de San Mateo enfatiza el papel de Jesús como el Hijo de David y Rey de Israel. Yo creo que Mateo 16, 17-19 nos muestra cómo Jesús dejó esto establecido: le dio a Simón tres cosas:
1.       Un nuevo nombre: Pedro (o Piedra)
2.       Su compromiso de edificar a su Iglesia sobre Pedro
3.       Las Llaves del Reino de los cielos
Es este tercer punto el que considero más interesante. Cuando Jesús habla de las hace referencia a un importante texto  del Antiguo Testamento, Isaías 22, 20-22, donde Ezequías, el heredero del trono real de David, y rey de Israel en los tiempos de Isaías, sustituye a su viejo primer ministro Shebna por uno nuevo llamado Eliakim. Cualquiera podía ver quién de los miembros del gabinete era el primer ministro, ya que se le habían entregado las llaves del Reino. Al confiarle a Pedro , Jesús establece el cargo de Primer ministro, para administrar su Iglesia, como su Reino en la tierra”.
Hasta aquí la cuestión de las palabras y el proceso de conversión al catolicismo del Scott Hann. Yo me pregunto ¿cómo es posible que un no católico comprenda con tanta claridad esta doctrina de la comunión con el Papa, Ia Iglesia, la Parroquia, etc., y al interior de la misma Iglesia haya católicos, cristianos, familias, grupos y movimientos de Iglesia que no comprendan esto?
2.       ¿QUE ES LA IGLESIA?
Me he encontrado con líderes, coordinadores y personas de alta escuela que utilizan palabras no católicas para referirse, al Papa, a los sacerdotes, etc. Por ejemplo: hace algún tiempo escuchaba al líder de un importante grupo de la Iglesia que no es movimiento, ni un grupo o institución, y decía a sus oyentes: “Mmmm, pues el cura…”. Esa palabra solo la emplea un no católico, un no cristiano. Un cristiano católico que se siente parte de una comunidad, de una única Iglesia, se refiere al sacerdote como “Nuestro párroco”, o mínimo como “el Padre”, pero la palabra “Cura”  casi siempre tiene un tinte secular, y a veces despectivo.
Con razón me contaba el Padre Gabrielle Amorth en cierta ocasión, que el demonio ha introducido lobos rapaces dentro de la Iglesia con apariencia de corderos. Y ha sido un trabajo bien planeado.
3.       ¿PARA QUIEN ES LA IGLESIA?
Si bien es cierto, tendríamos que regresar al texto citado por Scott Hann, Is. 22, 20-22, dicho texto ya explicado tiene sus precisiones en 2Re. 18, 26,37. Es posible que ese cambio de Primer ministro haya tenido ese signo como un símbolo de traspaso. Ese signo es empleado por Jesús para indicar la autoridad primera de Pedro. Y además es significativo que en todas las listas donde aparecen los nombres de los doce, el primero en todas, sea el de Simón Pedro: téngase en cuenta que son escritos de diferentes épocas, regiones y lenguas, pero al parecer con el  mismo sentir.
Ahora bien, ¿cómo te has sentido como católico? ¿Has dado gracias a Dios por llamarte a esta Iglesia o te has avergonzado de ser católico? ¿Ha sido para ti un privilegio ser católico o has sido indiferente?

Dios, Padre de bondad y de amor,  que quisiste llamarnos a formar parte de tu familia:  la Iglesia; escucha nuestra oración humilde y confiada.
Necesitamos que llenes de tu luz y de tu amor a todas las personas que a lo largo y ancho del mundo, profesamos la fe cristiana, católica.
Fortalécenos, Padre, con los dones de tu amor, para que seamos capaces de enfrentar con valor todo lo que se opone a las enseñanzas que nos dio Jesús, con su vida y con su palabra.
Que la certeza de nuestra fe en ti y en Jesús sea tan clara y tan profunda, que nos haga capaces de dar verdadero testimonio de tu amor misericordioso, y de su mensaje de vida y de salvación,  en todos los momentos y circunstancias de nuestra vida.
Mira con ojos de bondad al Papa, a quien tú mismo escogiste como sucesor de Pedro. Ayúdalo a cumplir a cabalidad la misión que le confiaste. Fortalece su fe,  llena su corazón de amor y de esperanza, para que sea el guía que todos necesitamos, en este tiempo de conflictos  y confrontaciones constantes. Que sus palabras lleguen al corazón de los gobernantes,  y los hagan pensar en la necesidad  de darle una oportunidad a la paz, en la justicia.  Que su defensa de la vida humana sea constante y fructífera. Que logre entusiasmar a los jóvenes  con la persona de Jesús y su mensaje. Que sea capaz de resistir a la tentación del cansancio y el desánimo.
Mira también, Padre, a todos los Obispos del mundo, sucesores de los apóstoles y pastores de tu pueblo. No permitas que el afán de poder los aparte de su tarea.  Bendícelos y llénalos de tu amor y de tu gracia, para que sean verdaderos servidores. 

 Gracias por la fuerza de tu Espíritu  que nos conduce a Ti. Amén.

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