jueves, 3 de agosto de 2017

LA TRANSFIGURACION DEL SEÑOR. DOMINGO 6 DE AGOSTO DE 2017. REFLEXION DOMIICAL

LA TRANSFIGURACION DEL SEÑOR
FE, MATRIMONIO Y FAMILIA
REFLEXION DOMINICAL
DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO
6 DE AGOSTO 2017
PBRO. TEODULO MORALES MEZO
CICLO A

EVANGELIO Su rostro se puso resplandeciente como el sol. Del santo Evangelio según san Mateo: 17, 1-9
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús. Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

¡SEÑOR MIO Y DIOS MIO!
Lunes 2 de febrero de 20109, 6:16 de la tarde. La lucha fue terrible, todo comenzó por quererse confesar pero no, no fue posible, no pudo. Se empezó a poner mal, convulsionó, hacía 15 minutos que acababa de terminar la misa, la tarde era gris,  pero tranquila, luego se le pusieron los ojos blancos, cayó en el piso. Y comenzó a hablar incoherencias, le tuve que preguntar dónde lo había puesto. Sabía bien dónde lo había puesto, y la lucha fue larga, transcurrieron las horas, no sabía qué hacer, como pude ordené a los pocos que estaban ahí, entre ellos su hija, que estaba contemplando la escena, que hiciera el Rosario. Y lo hicieron, se me ocurrió preguntar. El demonio habló, supe que tenía una mal una brujería. Y supe por qué y donde estaba ese mal, en el momento ordené que fueran a buscar en el lugar donde había dicho eso que tenía de brujería, una caja de ropa de su ropa.
Pero no fue todo, el demonio habló de más, es el padre de la mentira, y sin embargo, dijo que la virgen lo estaba obligando a hablar una verdad: “He mandado a mis secretarios, para que enseñen que durante la Consagración no hablen, no alaben, no reconozcan a su Dios. Los demonios sabemos quién es Jesús, pero no lo reconocemos, y hemos logrado que durante la elevación la gente permanezca callada, cuando debería exclamar con toda su voz y todas sus fuerzas a su Señor y a su Dios. ¡Qué victoria y qué orgullo! Ver callar a sus hijos, cuando deberían reconocerlo como su Señor y su Dios.

1.       ESPOSO
La Transfiguración del Señor hoy en día, nos recuerda varias cosas:
a.       Que los hizo subir al monte
b.      Su rostro se puso resplandeciente como el sol, sus vestiduras blancas
c.       Que se aparecieron Moisés y Elías
d.      La voz salida de la nube: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”
Subir al monte significa acercarse a Dios, significa estar más cerca de Dios, mientras más alto el monte, más cerca de Dios, según la mentalidad judía. En figura podría decir que hoy más cerca de Dios significa más cerca de la Eucaristía, no me refiero sólo a ir a Misa, sino a comulgar. Y tu papá ¿Comulgas? Cuando hablas con Dios, con Jesús y pides una favor, tu pides con la confianza de saber que eres amigo de Dios? Ser amigo de Jesús es estar cerca, comulgar es estar cerca, es ser amigo. El que está en pecado se aleja, porque eso es lo que produce el pecado. Por eso es necesario reconocer a Jesús con toda su gloria, cada vez que, durante la consagración se da la elevación tenemos que reconocer toda su gloria, y Exclamar ¡Señor Mio y Dios Mío! Pero el demonio ha logrado callarnos en ese momento en el que es para reconocer la gloria de Dios.

2.       ESPOSA
Y tu esposa ¿estas cerca de Dios y comulgas? Te invito a reconocer a Jesús como tu Señor y como tu Dios. No te quedes callado, la transfiguración es gloria. Jesús dejó ver toda su gloria, pero entonces ¿Por qué cuando es la consagración y cuando deberíamos glorificarlo y reconocer su señorío y su divinidad no lo hacemos? No es en el silencio en es la voz. El demonio no ha hecho callar, el demonio ha sacada a Jesús de su templo, (sagrarios fuera del templo en capillas aparte) ha Jesús fuera del altar, así es, el demonio ha sacado a Jesús fuera del altar, o es que no te has dado cuenta de que las nuevas corrientes litúrgicas han quitado el crucifijo del centro y lo han puesto a un lado?
3.       HIJOS
Jesús está de pie, más bien, como si estuviera levantado sobre la tierra, porque entre El y el verdor del prado hay como un río de luz, un espacio que produce una luz sobre la que El esté parado. Pero es tan fuerte que puedo casi decir que el verdor desaparece bajo las plantas de Jesús. Es de un color blanco, incandescente. Jesús está con su rostro levantado al cielo y sonría a lo que tiene ante Sí. Los apóstoles se sienten presa de miedo. Lo llaman, porque les parece que no es más su Maestro. “¡Maestro, Maestro!” lo llaman con ansia. El no oye. “Está en éxtasis” dice Pedro tembloroso. “¿Qué estará viendo?” Los tres se han puesto de pie, quieren acercarse a Jesús, pero no se atreven. La luz aumenta mucho más por dos llamas que bajan del cielo y se ponen al lado de Jesús. Cuando están ya sobre el verdor, se descorre su velo y aparecen dos majestuosos y luminosos personajes. Uno es más anciano, de mirada penetrante, severa, de larga partida en dos. De su frente salen cuernos de luz, que me lo señalan como a Moisés. El otro es más joven, delgado, barbudo y velloso, algo así como el Bautista, al que se parece por su estatura, delgadez, formación corporal y severidad. Mientras la luz de Moisés es blanca como la de Jesús, sobre todo en los rayos que brotan de la frente, la que emana de Elías, es solar, de llama viva.

Los dos profetas asumen una actitud de reverencia ante su Dios encarnado y si les habla con familiaridad, ellos no pierden su actitud reverente. No comprendo ni una de las palabras que dicen.
Los tres apóstoles caen de rodillas, con la cara entre las manos. Quieren ver, pero tienen miedo. Finalmente Pedro habla: “¡Maestro! ¡Maestro, óyeme!” Jesús vuelve su mirada con una sonrisa. Pedro toma ánimos y dice: “¡Es bello estar aquí contigo, con Moisés y Elías! Si quieres haremos tres tiendas, para Ti, para Moisés y para Elías, ¡nos quedaremos aquí a servirte!…” Jesús lo mira una vez más y sonríe vivamente. Mira también a Juan y a Santiago, una mirada que los envuelve amorosamente. También Moisés y Elías miran fijamente a los tres. Sus ojos brillan, deben ser como rayos que atraviesan los corazones. JOVENES. NO TENGAN MIEDO, JESUS TIENEN MAS PODER Y MAS GLORIA, Y MAS FAMA. Y MAS DIVERSION. ¡NO TEMAS!


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