jueves, 6 de julio de 2017

MI YUGO ES SUAVE. REFLEXIÓN 9 DE JULIO DE 2017

MI YUGO ES SUAVE
FE, MATRIMONIO Y FAMILIA
REFLEXION DOMINICAL
DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO
9 DE JULIO 2017
PBRO. TEODULO MORALES MEZO
CICLO A
EVANGELIO Soy manso y humilde de corazón.
Del santo Evangelio según san Mateo: 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

1.       ... Y las has revelado a la gente sencilla (los niños)
Los niños son los predilectos del Dios nuestro Padre, y por lo mismo, son los más atacados por el demonio, son muchos los ataques del demonio en contra de los niños. Hay demonios que encargan de secuestrarlos, prostituirlos, esclavizarlos, deprimirlos y matarlos. Y sin embargo, el Padre creador es el hacedor y los niños, los preferidos de Dios. No tan sólo infancia física, sino infancia espiritual, es decir, aquellos que tienen el corazón de niño. Sin ataduras, sin sofisticaciones, con sencillez, con docilidad. Un niño tendría que tener esas actitudes. Pregúntate tú querido niño, si con tus papás tienes esas actitudes de docilidad, obediencia, sencillez.

2.       Nadie conoce al Padre, sino el Hijo (los jóvenes)
Un hijo, conoce bien a su papá, sabe quién es, conoce sus virtudes y defectos. Esta relación padre – hijo, hijo – padre hoy en día es una relación a veces sufriente, porque hay padres que no tienen ninguna relación con sus hijos, no los conocen, los vicios y los grandes pecados de los papás, hacen de su ser un situación verdaderamente lastimada. Padres que abandonan a sus hijos, hijos que abandonan a sus padres, padres resentidos con sus hijos, hijos con odios a los padres, otros.
Esta relación entre Jesús y el Padre es el modelo de relación entre los papás y los hijos de hoy. Si alguien quiere saber cómo tiene que ser su relación con sus padres, esta es el modelo que tiene que seguir.

3.       Tomen mi yugo y aprendan de mí (los esposos)
Cuando el matrimonio se vuelve un infierno, es casi imposible mantenerlo vivo, y es muy difícil restaurarlo. Por eso en este sentido. La línea divisoria entre el amor, la pasión, la obsesión y el deseo no está siempre bien definida. Muchas veces las relaciones pasan por diferentes etapas en las que predominan unas u otras características. Desde luego en función del momento, del tiempo de relación y por supuesto, de las características de personalidad de las dos personas, podremos hablar de relaciones tipo equipo, de compañeros, de amantes, de competidores, de posesivos, de controladores… El inicio de una relación puede estar más ligado a la pasión, a la necesidad de poseer al otro, pero no es ni mucho menos exclusivo este sentimiento de esta primera etapa. Hay parejas que se controlan el uno al otro, buscando indicios de infidelidad, de duda sobre lo que siente el otro, aparece el miedo a quedar como un tonto y permitir algo que no se quiere… Las relaciones tormentosas son cuestión de dos. Probablemente lo más interesante de las relaciones tormentosas es su intensidad tanto en lo malo como en lo bueno. Lo malo no se quiere, y lo bueno engancha. La aspiración de ambas partes es a estar siempre intensamente bien, pero la realidad es que unos y otros episodios se acaban alternando. Las reconciliaciones suelen ser maravillosas, se producen lunas de miel cada cierto tiempo, y se alcanza un nivel de complicidad y de ilusión hacia el futuro difícil de imitar por medio de ninguna otra forma. Aun así la mayor parte de las relaciones tormentosas acaban por romperse. Los reproches, las faltas de respeto, y en algunos casos las agresiones físicas, hacen que sea imposible una última reconciliación. Cuando es así las rupturas suelen ser tan tormentosas como las propias relaciones.

Lo malo no se quiere, y lo bueno engancha. Las relaciones tormentosas son cuestión de dos, y por tanto de la suma de sus partes. Definamos las principales características de personalidad que suelen sumarse para que se produzca una relación tormentosa: En algunos casos cuando el desequilibrio entre una y otra persona es muy grande: gritos, faltas de respeto, insultos… puede llegar a aparecer episodios de maltrato. Se puede superar el mero conflicto y alcanzar la violencia.
¿Cómo se sale de las relaciones tormentosas?
Lo primero, es necesario que exista más beneficio por dejar al otro que perjuicio. Mientras compensen los buenos momentos, los componentes de esa relación se resisten a romper. Intentarán darse nuevas oportunidades con la esperanza de que cada una de ellas sea la última porque no hagan falta más.
Cuando se desea que el otro cambie: que deje de hablar con gente que no debe, que tenga más detalles para que se demuestre lo mucho que te quiere, que se comporte de forma más segura, que sea más maduro… Se responsabiliza al otro del malestar de uno mismo. Es muy importante que cada uno asuma su parte. Si uno se siente mal, es consecuencia de la manera en la que se enfrenta a la relación y a las expectativas que se generan. La realidad es que cada uno es responsable de lo que siente, por tanto si no aceptamos al otro como es y le culpamos constantemente de nuestro malestar, no podremos gestionar nuestras emociones. El control estará fuera de nosotros y la capacidad para vivir de forma sana una relación se anulará. Cuidado con culpar a los demás de lo que nosotros sentimos. Un factor que dificulta el salir de las relaciones tormentosas es el no darse por vencido nunca. El deseo de que las cosas sean distintas alimenta el exceso de adaptación o el exceso de presión sobre el otro.
Desde luego, la incapacidad para manejar los reproches del otro, junto con el miedo al qué pasará tras la ruptura, retrasan la toma de decisiones y crucifican el conflicto. Es muy importante que si se quiere acabar con este tipo de relaciones se potencie una vida en la que no sólo esté la pareja. Debe existir ocio individual, otras amistades, e incluso puede ser de gran ayuda un apoyo psicológico.
Por supuesto, y sin necesidad de que se relegue al último puesto, hay que tomar muy en serio la opción de una terapia de pareja y/o individual para aprender modos diferentes de abordar la relación

¿Qué quiere decir vengan a mi todos los que están fatigados y agobiados por la carga? ¿Conoce a alguien en esta situación? ¿Qué quiere decir tomen mi yogo sobre ustedes? ¿A ti que te dice la frase aprendan de mí que soy manso y humilde? ¿Te consuela la frase…y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera?

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