jueves, 27 de julio de 2017

EL TESORO ESCONDIDO: LA EUCARISTIA


FE, MATRIMONIO Y FAMILIA
REFLEXION DOMINICAL
DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO
30 DE JULIO 2017
PBRO. TEODULO MORALES MEZO
CICLO A
+ Del santo Evangelio según san Mateo: 13, 44-52
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra. También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.
¿Han entendido todo esto?” Ellos le contestaron: “Sí”. Entonces él les dijo: “Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

INTRODUCCION
En medio de mis reflexiones personales, un día le pregunté a Jesús ¿Cómo pudiste quedarte con todo tu ser, todo completo tan expuesto y tan vulnerable en un simple e insignificante pedazo de pan, y en un pan tan simple y tan sencillo? ¿No crees que se te pasó la mano? ¿Cómo es posible que todo un Dios, Señor del cielo y de la tierra, sostén del universo, principio de todo, se haya quedado en una forma tan simple? ¿No crees que fue arriesgado eso? Con razón son pocos los que te adoran, con razón son pocos los que creen, con razón mis hermanos protestantes no les cabe la idea de que estés en un pedazo de pan. No asimilan la idea, la sola idea les parece algo descabellado. ¿Por qué tanta simpleza, en tanta grandeza?
Y el Señor me respondió y me dijo: Me alegra que descubras tanta grandeza en la simpleza de mi presencia real en la Eucaristía. Porque eso solo es posible ante los ojos que tienen fe. Se necesita la actitud de la gente sencilla, para creer que hay un tesoro en tanta simpleza como es un pedazo de pan. ¡Eso es Fe! Con los ojos de fe es posible ver y descubrir que Yo Soy el que está en la hostia consagrada, pero dos son las razones de esta realidad.

1.       Primera razón: Quien lo descubre, descubre un tesoro
Es un peligro que tanto amor se esconda en algo tan simple como un pedazo de pan. Un peligro porque si no se descubre, no se valora; y descubrir hoy a Jesús presente en la Eucaristía y darse cuenta de que aquel Jesús que recorría el mar de Galilea es el mismo  presente en la Hostia Consagrada es casi imposible ante los ojos de un mundo cegado por la luz de este mundo tecnológico y material, cegado por la pasión y el desenfreno, por el poder. Y menos ante gobiernos arrodillados ante la muerte de niños abortados, de gobiernos aliados y dueños de las redes de prostitución y trata de blancas más grandes en todo el país.
¿Cómo podrá darse cuenta de esa riqueza? ¡Es casi imposible! Pero si es posible cuando se tiene abierto el corazón, abierto a la Palabra de Dios. Cuando no se tiene fe, no se cree ni en mis Palabras, dice el Señor. Lo mismo le pasó a los Judíos que no creyeron en las palabras de Jesús en el Capítulo 6 del Evangelio de San Juan.

2.       Ser comido. Segunda razón
¿Has visto toda la simpleza? Un discípulo de Jesús tiene que ser así, humilde hasta la hacerse desaparecer, hasta hacer casi nada, es ir contra el amor propio. No es sentirse bien consigo mismo, sino con el amor de los amores. Es anular tu amor para dar vida al Amor. ¡Qué difícil es para el hombre entender que el amor a Dios consiste en renunciar a las ofertas de este mundo para abrazar solo a él! El verdadero amor aDios es que el hombre se aparte de sí mismo, se niegue a sí mismo, para de esta manera aplicar todas las fuerzas de su entendimiento al servicio de Dios. Llamo servicio, no solamente al que consiste en obedecer a la Palabra de Dios, sino a aquél por el cual el entendimiento del hombre, despojado del sentimiento de su propia carne, se convierte enteramente y se somete al Espíritu de Dios, para dejarse guiar por Él.
Esta transformación a la cual san Pablo llama renovación de la mente (Ef.4, 23), y que es el primer peldaño de la vida, ninguno de cuantos filósofos han existido ha llegado a conocerla. Ellos enseñan que sola la razón debe regir y gobernar al hombre, y piensan que a ella sola se debe escuchar; y por lo tanto, a ella sola permiten y confían el gobierno del hombre. En cambio, la filosofía cristiana manda que la razón ceda, se sujete y se deje gobernar por el Espíritu Santo, para que el hombre no sea ya el que viva, sino que sea Cristo quien viva y reine en él (Gál.2, 20).



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