jueves, 18 de mayo de 2017

…PUES EL AMOR QUE TU DAS, SE QUE ALCANZARLO NO PUEDO, CUANDO YO SIN TI ME QUEDO… REFLEXIÓN DOMINICAL, 21 DE MAYO 2017

…PUES EL AMOR QUE TU DAS, SE QUE
ALCANZARLO NO PUEDO, CUANDO YO
SIN T ME QUEDO…
FE, MATRIMONIO Y FAMILIA
REFLEXION DOMINICAL
PBRO. TEODULO MORALES MEZO
VI DOMINGO DE PASCUA
21 DE MAYO 2017
EVANGELIO
Yo le rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito.
+ Del santo Evangelio según san Juan: 14, 15-21
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré desamparados, sino que volveré a ustedes. Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán. En aquel día entenderán que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes. El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


1.       Si me aman, cumplirán mis mandamientos
La clave de una vida feliz, plena y perfectamente en paz, es el amor. Pero no cualquier amor, sino uno sólo: El amor a Dios. El amor a Dios es incluso el secreto para una vida en armonía. Aquí es que uno entiende por qué es que el primer mandamiento de la Ley de Dios: amar a Dios sobre todas las cosas. No es porque con ello hagamos a Dios feliz, sino porque con ello Dios nos hace felices. El mandamiento no tienen entonces un aspecto negativo, sino positivo. Amar a Dios, para ser feliz. Hoy escuchamos en este evangelio una aclaración de Jesús: Si me aman, cumplirán mis mandamientos.  ¿Qué quiere decir eso? Daría la impresión de que entonces es más importante cumplir un mandamiento que amar, ¿no es esto un chantaje de Jesús? ¿Se parece esta frase a la frase de muchos hombres de hoy. Si te casas conmigo dejaré de tomar…, si me aceptas como novio, dejaré de drogarme…, si te casas conmigo te juro que voy a cambiar.
¿Tendrá el mismo sentido las Palabras de Jesús? Obviamente que no. Pero… ¿Por qué no? La respuesta, al menos para mí, es clara: no hay egoísmo en la persona de Jesús.

2.       El mundo no puede recibirlo… ustedes, en cambio, sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.
Pero para amar a Jesús… ¿hace falta algo? Sí, hace falta un corazón que no sea altanero, ni soberbio, sino humilde y sencillo; hace falta reconocer a Jesús como el Señor. Hoy a Jesús le ganan los políticos, los artistas, los empresarios, la gente importante; ellos se ganan más nuestro respeto, nuestra amistad, y nuestro amor, antes que Jesús. ¿Y por qué si Jesús nos promete alegría, paz, y amor y sabemos que Jesús tiene poder para cumplir lo que promete, los políticos, nos prometen y no nos cumplen, al contrario, nos secuestran a nuestros hijos, nos venden drogas, nos mienten, nos roban; los empresarios nos quieren pobres, los artistas nos ven sólo con ojos de dinero, nos ven como productos, porqué andamos atrás de ellos y nos apasionamos por sus partidos, por sus promesas, por sus discos, por su dinero, en cambio a Jesús, los despreciamos, lo abandonamos, lo insultamos, lo injuriamos, etc.?
Porque el demonio nos ha enceguecido tanto que nos ha arrebatado el amor que le corresponde a Jesús y se lo ha robado para él. Si amas a Jesús, entonces cumple sus mandamientos. ¿Tú lo amas? ¿Cumples sus mandamientos? El mundo no puede amar a Jesús, porque en su interior ya no vive el Espíritu Santo. Las familias de hoy ya no viven en el Espíritu. El alejamiento de Dios hace que ya no vivan en el Espíritu. El mundo no puede recibirlo… ustedes, en cambio, sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes. Si lo conoces, lo amas, si lo amas es porque el Espíritu habita en ti. En tu familia ¿se ama a Jesús? Si no es así ¿deseas que en tu familia amar a Jesús?

3.       El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama.
Si en tu familia no hay ese amor a Jesús, ni a Dios, ni a la Virgen María, entonces ¿Qué hay que hacer? Se puede empezar a cumplir los mandamientos de Jesús. No es que el “deber” o el cumplir generen, en el corazón ese amor a Jesús. No. El cumplir los mandamientos ya indica que tu voluntad está siendo dirigida y puesta en las manos de Jesús, cuando uno pone la voluntad en las manos de Jesús, sucede el milagro de la Gracia, porque entonces es cuando entendemos que el Espíritu Santo actúa y hace lo demás, cuando tu voluntad es puesta en la manos de Dios, Él nos mueve al amor.

¿Cómo amar a Dios? Imagina que a tu pareja le fascina el béisbol y el sushi. Sin embargo, a ti te gusta la comida italiana y el cine. En el día de tu cumpleaños, tu pareja hace un día perfecto: ¡taquillas de primera fila para el partido de béisbol y reservaciones en el mejor restaurante de sushi de la cuidad! ¿Qué pensarías? ¿Te sentirías amado/a? ¡Claro que no! Cuando queremos demostrarle a una persona que la amamos, buscamos las cosas que le agradan a esa persona. Hacemos las cosas que le gustan a esa persona para que vea que estamos muy interesados en agradarle. Pero para poder lograr esto, tenemos que pasar tiempo con la persona y dedicarnos a conocerla. Si hacemos cosas para otros que sólo nos gustan a nosotros, no estamos amando correctamente. Amamos a alguien cuando nos sacrificamos para amar a esa persona de la forma que quiere ser amada.
Nuestro corazón es el centro de nuestros deseos y nuestra voluntad (Éxodo 35,5; Deuteronomio 8,2; Romanos 2,5). Además, es dónde residen nuestros sentimientos (Proverbios 14,30; 23,17). Esto significa que para amar a Dios con nuestro corazón necesitamos fundamentar nuestros deseos en su Palabra, rendir nuestra voluntad a la voluntad de Dios y guiar nuestros sentimientos a través de su verdad. Y esto no es fácil. Hacer la voluntad de Dios por encima de lo que nosotros nos gusta no siempre trae felicidad – pero siempre traerá gozo. Cuando entendemos que no vivimos para nosotros, lo que nosotros queremos no es lo importante. Después de todo, cuando amamos, nos olvidamos de lo que queremos para agradar a la otra persona. Pidamos al Señor que aumente nuestro amor a Él y a sus mandamientos.
NOTA: Por favor, toma el tiempo necesario y busca un lugar tranquilo para hacer esta oración. No lo hagas a la carrera; medita cada parte de la oración! Dios quiere sanar, liberar y restaurar tu vida y tu amor.

Señor:
Enséñame
a buscarte
y muéstrate a mí cuando te busco, porque no puedo buscarte
si no me instruyes;
que te busque deseándote,
que te desee buscándote,
que te encuentre amándote, y
que te ame encontrándote».
y en cada Eucaristía permite celebrarla
como si fuera mi primera misa,

como si fuera mi última misa, y como si fuera mi única misa. Amén. 

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