sábado, 22 de abril de 2017

¿PUEDO SER CRISTIANO SIN FE? REFLEXION DOMINICAL 23 DE ABRIL.

FE, MATRIMONIO Y FAMILIA
PBRO. TEODULO MORALES MEZO
II DOMINGO DE PASCUA
23 DE ABRIL 2017
DOMINGO DE LA MISERICORDIA
¿CRISTIANO SIN FE?

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-31):
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en
medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: « ¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: « ¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor
Del relato que nos cuenta san Juan en el evangelio de hoy, podemos afirmar tres cosas fundamentales en nuestra vida cristiana.
1.       El mayor don para la presencia del Señor es la Paz, es condición para que se haga la paz.
2.       El perdón de los pecados es un don del Espíritu Santo
3.       La Fe, contra el positivismo que todo lo quiere comprobar es una exigencia de la vida cristiana
Pero vemos punto por punto.

1.       La Paz que da el Señor.
“Sea la Paz”. Me llama la atención esa frase, porque es posible que fuera la primera vez que pronunció Jesús esta frase, pero no fue la única; en nuestros tiempos la pronunció con mucha fuerza alrededor del año 1987, cuando en Garagoa, Boyacá, Colombia llevó Jesús a Matilde Oliva Arias al infierno, le mostró el infierno a esta pobre y santa campesina. Todo el contexto no lo puedo escribir por falta de tiempo, pero ya lo pueden encontrar en internet con el tema del infierno.
Ella cuenta que, ya estando en el infierno con Jesús, la primera frase que Jesús en el infierno, fue esa, “Hágase la Paz. Eso me da a entender  que la presencia de Jesús exige la Paz. En pocas palabras, ¿Quieres que Jesús se haga presente en tu corazón? Pídele que te de la paz. Y es lo mismo decir que, la paz en el corazón es signo de la presencia de Jesús, la paz en la familia es signo de la presencia de Dios y de Jesús y en María. De la misma manera, la paz en tu comunidad, en tu Estado, en tu País, es la presencia de Dios. Por eso estamos seguros que en cada lugar, una de las tantas maneras de conseguir la paz en el corazón, en tu familia, en tu comunidad, en tu Estado, en tu País, es la consagración.
La “Consagración al Sagrada Corazón de Jesús y al Inmaculada de Corazón de María” es una manera directa, poderosa y efectiva de decirles a Jesús y a María la Virgen, Nuestra Madre, que le pertenecemos. Libremente nos entregamos a ella. Es lo contrario a lo que hacen los que están con el mundo que consagran a Satanás todo. Pero fíjense como son las cosas. Los que están con este mundo son capaces de consagrar al diablo a todo un país, y en cambio los Señores de la Iglesia no son capaces de consagrar a sus sacerdotes, a su Iglesia,  a las Familias ni a su país en las manos de Jesús y de María, entonces los que son del diablo, sí son capaces de consagrar a todo un país. Pidamos la paz al que es el príncipe de la Paz. Y consagra a tu familia, conságrate a ti mismo. Dile a María que eres de su propiedad.

2.     
  El perdón de los pecados es un don del Espíritu Santo
Un día, en una de las comunidades parroquiales de nuestra Foranía, me encontré con una jovencita que apenas tenía unos 15 o 17 años, sin embargo, a tan corta edad, no creía en Dios, no creía en la confesión, no creía en los padres, etc. Yo me preguntaba ¿Cómo una jovencita a tan corta edad puede rechazar a Dios, y ser candidata a muerte eterna? Pero así es, a tan corta edad se les enseña en las escuelas y universidades a negar a Dios, y a rechazarlo, algunos maestros exigen de sus alumnos la renuncia a Dios, ¡Claro! No lo expresan así, pero sí les piden que rechacen todo dogma, y hay jóvenes de bajos, escasos o nulos criterios, que se las creen y fácilmente rechazan a Dios.
El perdón de los pecados, es un don, un sacramento, un facultad de la Iglesia, recibida directamente de Jesucristo, ¿Cómo es esto? ¿Cómo es posible? Eso es tema vasto, que podemos dialogar en teomormez@hotmail.com, pero por lo pronto lo afirmamos, lo creemos y lo brindamos como iglesia a quien quiere acudir a la fuente de la misericordia.

3.       La Fe, contra el positivismo que todo lo quiere comprobar es una exigencia de la vida cristiana

La fe es un requisito para la vida del cristiano, el positivismo es ese pensamiento que afirma que solo el conocimiento científico es válido, nada que no se pueda comprobar, queda dentro del ámbito del conocimiento, por lo tanto, lo que no se puede comprobar no es digna del conocimiento humano y científico. En pocas palabras es negar la fe.
Pero el conocimiento que da la fe va más allá de las cosas materiales, y por lo mismo son cosas no susceptibles para los soberbios de corazón.  Sin embargo, la frase de Tomás no es una frase sin fe, sino una frases llena de fe que exige una explicación a su fe, pues la fe cristiana no es un fideísmo, es decir, una fe ciega.

Oración por la fe de la Familia…
Dios nuestro Señor, esperamos expectantes nosotros tu familia,
Aun entre la gran angustia que hay en la tierra,
esperamos con añoranza la llegada de tu día,
cuando ya hayan pasado los dolores de la muerte,
tu Reino empiece y el Reinado de nuestro Señor Jesucristo
se expanda a todo el mundo con poder y Gloria.

Que se realice tu promesa y se haga tu voluntad en la tierra.
Auméntanos la fe.
Que siempre haya gente que crea y ore con fe
“¡Señor Dios, Ven! Ven, Señor Dios.
Los humanos no entendemos cómo vivir.
Envíanos a Cristo Jesús, Salvador, Señor,
y Juez de vivos y muertos. ¡Dale termino a todo pecado y muerte!”
Te damos gracias por darnos esta fe y permitirnos orar:
“Ven, Señor Jesús. ¡Sí, ven pronto, Señor Jesús!”
Te pedimos protegernos en la fe.
Haz que esta fe se cumpla para la gloria de tu nombre, y que María
Nuestra Madre, nos ayude a crecer en la Fe.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

 Amén.

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