domingo, 15 de enero de 2017

BODAS DE PLATA, MADRE JUANITA. ADORATRICES


¡ORA! PORQUE… ¡CUÁNTA FALTA NOS HACE TU ORACIÓN!




En los momentos más difíciles de mi vida sacerdotal, me he llegado a preguntar:  ¿Por qué sigo aquí en este ministerio? Otras veces, después de que pasan las crisis vocacionales, o las tristezas, o las penas, los agobios, los sufrimientos, las tentaciones, las horas terriblemente oscuras de mi ministerio sacerdotal me pregunto: ¿Por qué sigo aquí? Y ahí, delante del santísimo, he comprendido UNA SOLA COSA, “-si sigues aquí es por una sola razón, POR PURA MISERICORDIA MIA-” Y hoy entendí por qué.

Por pura gracias de Dios, sigo de pie en este ministerio, por pura GRACIA DE DIOS, pero ese entendimiento fue más allá de esta simple afirmación. Pues hoy he entendido, que esa GRACIA de Dios, no es una idea, no es un mero concepto, no es una ficción, “es una persona”. 

Es más, me atrevo a pesar que no es sólo una persona, son muchas personas y lo misterioso del asunto es que ni siquiera las conozco. 

Esta afirmación lo he dicho muchas veces, porque estoy convencido que sólo la gracia de Dios, su misericordia, me han podido mantener de pie en este camino, pero creo que apenas lo he comprendido hoy. 





Hoy asistí a las Bodas de Plata de mi madrina Juanita, (Juana de la Sagrada Familia), es mi madrina de oración. Y no dudo, no sé cuántas veces, pero seguramente han sido muchas veces que mi madrina Juanita ha orado por mí. Y estoy seguro que de no ser por ella y por las oraciones de otras tantas cientos de personas, tal vez miles, no seguiría perseverando en este caminar.
Ver a la madre Juanita, como cariñosamente le decimos los que la queremos, tan alegre, sería como siempre pero con una sonrisa de felicidad, me hizo pensar que de no ser por mujeres como ellas, entregadas a la Oración, de por vida, consagrando su vida misma para pedir por mí y por quien sabe cuántos más, nuestra vida no sería la misa. 

De no ser por tu oración,  madre Juanita, nuestra Iglesia sería diferente. Dios te conceda seguir enamorada de Dios, enamorada de la oración, enamorada de tu comunidad. Dios te mueva a seguir orando, nunca de dejes de orar, ¡Ora! 







 
Porque… ¡Cuánta falta nos hace tu oración! ¡Cuánta falta nos hace tu vida consagrada! ¡Ora que la carga es mucha y cuánta falta me hace tu entrega!
Y además de esta petición, no puedo dejar de agradecer. Gracias por tu generosidad. ¡Gracias! Porque gracias a tus horas de rodillas delante del Señor he podido comprender que ASÍ COMO ES DE GRANDE LA TENTACIÓN, ASI DE GRANDE TAMBIEN ES LA CORONA MERECIDA.

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