viernes, 21 de octubre de 2016

5 PASOS PARA UNA VERDADERA CONVERSION. REFLEXION DOMINCAL 23 DE OCTUBRE 2016

PEQUEREFLEXIONES
23 DE  OCTUBRE DE 2016
CICLO C
SEMANA XXX DEL TIEMPO ORDINARIO
Del Santo Evangelio Según San Lucas (Lc. 18, 9-14) En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás: “Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana  y pago el diezmo de todas mis ganancias’. El Publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’. Pues bien yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

LA COVERSION
Queridos hermanos: El evangelio de este domingo es una excelente oportunidad para hablar de la conversión. Y es que si nos damos cuenta, Jesús, en el evangelio de hoy de San Lucas. Por cierto capítulo 18 versículo del 9 al 14 dice esta parábola del fariseo y el publicano a propósito de algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás. Es decir, de algunos que pensaban que ya no era necesario más la conversión yo recuerdo que alguno de mis maestros en el seminario, me enseñaron que la convención es siempre. Pues bien queridos hermanos, hablemos entonces de la conversión el, lo que tenemos que hacer es responder a cuatro preguntas; primero, una pregunta que se nos antoja, necesaria, es la siguiente: ¿Qué es lo que hace que este fariseos no se dé cuenta o no quiera cambiar o, dicho de otra manera, qué es lo que hace que este fariseo se sienta o esté convencido de que él es perfecto?
Y en ese sentido también valdría la pena preguntarse ¿Qué es lo que a éste publicano le hizo reconocerse como un pecador, que necesita de Dios? ¿Qué es lo que hace que esté publicando busqué a Dios? Uno podría intuir la respuesta, en el primero su soberbia, en el segundo su humildad, ahora bien, la conversión es humildad, y consiste en destruir la soberbia, no hace falta responder una segunda pregunta. En qué consiste la conversión y podemos responder: la conversión consiste en un cambio de mentalidad, eso es cierto y parece que para ello, hace falta humildad.

Tercera pregunta, ¿es necesario cambiar de mentalidad para llegar a la conversión? Desde que uno cambia la mentalidad eso, es conversión. Y la cuarta pregunta es ¿Qué tengo que hacer para convertirme cada día mas al señor? “Convertíos, el Reino de Dios está cerca”. Estas son las palabras centrales que escuchamos de los labios de nuestro bendito Salvador cuando inicia su ministerio público. Conversión en griego es Metanoia, que significa cambio de corazón. El núcleo de las enseñanzas del Precursor de Jesús, San Juan Bautista, era el mismo: “Convertíos, porque el Reino de Dios está cerca”. Por otra parte, San Pedro y los Apóstoles predicaron la llamada a la conversión. 

 

CINCO PASOS POR LOS QUE PODEMOS LOGRAR UNA VERDADERA CONVERSIÓN DE VIDA

Las siguientes son maneras en que podemos ahondar profundamente en nuestras almas y luchar por una conversión sincera y profunda de la vida. Sin embargo, debemos recordar siempre que la verdadera conversión de vida es más la obra de Dios en nuestras almas que nuestro hacer. Pero ¡debemos colaborar con la gracia del Señor!

1 – PURIFICACIÓN DE LA MEMORIA. Nuestra memoria es necesitada de purificación constante. San Pablo nos exhorta a ponernos en la mente de Cristo y entonces él dice que usted tiene la mente de Cristo. Una sugerencia corta pero poderosa: ¡La Palabra de Dios! La Palabra de Dios es poderosa como una espada de doble filo que separa los huesos de la médula. La lectura diaria de la Palabra de Dios en meditación piadosa puede dar lugar a la conversión de la mente.

Un paso más: ¡memorizar las Sagradas Escrituras! Si quieres, esta analogía: lo que hace el cloro de una piscina (limpieza y purificación) es lo que la Palabra de Dios puede hacer a la mente humana. ¡Señor, que tu Palabra sea una luz en mi sendero y una antorcha para mis pasos!

 2 – CONTROL DE NUESTROS OJOS. Nuestros ojos necesitan una vigilancia y un control constante. Desafortunadamente, la adicción más poderosa en occidente es la pornografía. Los niños están expuestos a este lobo hambriento y sin piedad a una edad muy tierna. Los estudios demuestran que la pornografía puede ser más poderosa que la adicción a las drogas. Un miembro de una pandilla en recuperación, drogadicto y alcohólico se regocijaba que era capaz de conquistar todos los vicios anteriores. Sin embargo, no podía desprenderse de la adicción a la pornografía. Tres sugerencias para alcanzar esta metanoia / conversión. Al romper el alba al despertar, consagrar todo su ser – especialmente los ojos – al Inmaculado Corazón de María. En segundo lugar, cuando sea tentado, invocar la Preciosa Sangre de Jesús como un escudo contra los dardos de fuego del maligno. Por último, visitar el Santísimo Sacramento expuesto y contemplar el Corazón Eucarístico de Jesús. En las palabras del salmista: “Mira al Señor y quedaréis radiantes”.

3 – CONTENER LA LENGUA. Santiago nos recuerda dolorosamente que debemos ser lentos para hablar y atentos para oír. Jesús nos recuerda que cada palabra que sale de nuestra boca será culpable de juicio. También el Señor nos dice que de la abundancia del corazón habla la boca. ¡Nuestra lengua tiene que ser controlada constantemente! Tres sugerencias concretas para lograr la conversión de nuestra boca, a través de la transformación de nuestro discurso. En primer lugar, debemos tener el hábito de hablar más de Dios y menos de la gente. En segundo lugar, debemos aprender a contener nuestros impulsos y pensar antes de hablar. Por último, aplicar la Regla de Oro de Jesús para hablar. Haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti; di a los demás lo que te gustaría que te digan. ¡Siguiendo este consejo que estamos en la carretera a la conversión de nuestra lengua!

 4 – EXAMEN DE LAS INTENCIONES. Siendo honestos con nosotros mismos debemos humillarnos admitiendo que nuestras intenciones se mezclan a menudo. Incluso en la mejor de las acciones se ocultan algunos egoísmos, el amor propio y la vanidad. ¡En un sincero examen de conciencia resaltará esta verdad! En el Diario de Santa Faustina, una y otra vez Jesús manifiesta su deseo de que ella siempre tenga la pureza de intención, que sus acciones sean para agradarle y para la honra y gloria de Dios. La Biblia señala que el hombre mira las apariencias, pero Dios lee el corazón. En el Sermón de la Montaña, Jesús nos advierte estrictamente no hacer nuestras acciones para ser vistos y elogiados por el hombre. ¡Recuerda!  Haz tus acciones de tal manera que la mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda. Tu padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

5 – CONVERSIÓN DEL CORAZÓN. Por último, pero no menos importante, todos debemos pasar por una conversión diaria del centro mismo de nuestro ser: nuestro corazón. Jesús dice que de la abundancia del corazón habla la boca.  El corazón humano puede contener en su interior la más noble de las intenciones, pero el corazón humano también puede abrazar el más despreciable de los deseos. La conversión constante / metanoia del corazón es necesaria sobre una base diaria. ¿Cuál podría ser el medio más eficaz para someterse a una verdadera conversión del corazón? Comunión diaria ferviente y apasionada: ¡Simple y al grano! En la Sagrada Comunión recibimos la totalidad de Jesús: su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Por lo tanto, si recibimos su Cuerpo, significa también que recibimos su Sagrado Corazón. En el Corazón Sacratísimo de Jesús se pueden encontrar todas las virtudes más sublimes y el más alto grado de santidad y perfección. La fe, la esperanza, la caridad, la paciencia, la pureza, la humildad, la obediencia, la mortificación, la fortaleza – sólo por mencionar algunas, son algunas de las virtudes presentes en el Sagrado Corazón de Jesús. Estas virtudes están presentes en cada hostia consagrada que podemos recibir en la Sagrada Comunión a diario. En un sentido real, podemos sufrir un trasplante de corazón espiritual diario cada vez que recibimos la Sagrada Comunión con fe, devoción y amor. Más allá de una sombra de duda, la Santa Comunión recibida con las debidas disposiciones es, con mucho, el canal más eficaz para llegar a una verdadera conversión del corazón.

Las llamas del corazón amoroso de Nuestro Señor consumen todo lo que es feo y vil en nuestros corazones para que podamos verdaderamente decir con el Apóstol San Pablo:
“Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”
Fuentes:

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